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Sophia Forneris: El correísmo en el 2024

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Ya es momento de dejar el odio y empezar a leer las propuestas de cada delegado

Los sueños de ADN se cumplieron, el pueblo le dio el apoyo necesario votando SÍ en 9 de las 11 preguntas de la consulta popular. Ahora depende de ellos encontrar el respaldo necesario para crear verdaderos cambios en la Asamblea.

En realidad no tengo mucho que decir del presidente, ya que como toda persona pensante entiendo que los cambios verdaderos toman tiempo. Es imposible cambiar la trayectoria de un país en menos de un año. Los estragos que ha dejado el correísmo todavía los podemos sentir. Lo que sí quiero mencionar es la mala estrategia del correísmo y su fiel representante, Luisa González, por el NO en la consulta popular. En mi opinión tienes que estar totalmente desconectado de la realidad para motivar a la ciudadanía a votar por el NO en plancha, incluso en preguntas referentes a seguridad, simplemente porque el presidente no es de su partido político.

Es muy blanco y negro este tema. Es lamentable que el correísmo diga que ganó porque en dos preguntas triunfó el NO. Me da tristeza ver cómo una excandidata a la presidencia está tan dispuesta a ver a su país hundirse más en la miseria con tal de ‘tener la razón’; creo que solo esa acción demuestra su ineficiencia para el cargo. Para Luisa esta fue una pelea por el NO sin argumentos, sin explicación, simplemente porque alguien más le dijo que vote NO. Al excandidato a vicepresidente ni lo menciono, porque así de insignificante es en la política ecuatoriana; otro comodín más que repite el guion mal escrito.

Esto nos tiene que hacer analizar en las próximas elecciones por quién votamos. Ya es momento de dejar el odio y empezar a leer las propuestas de cada delegado. Pidan planes de gobierno, pregunten quién financiará los proyectos sociales. Empecemos a usar la cabeza para elegir delegados, pues son nuestros hijos los que se verán afectados por nuestras decisiones. Enfoquémonos en la figura más grande, en la que podemos hacer todos juntos para cambiar nuestro presente y construir un mejor futuro. Ya no son tiempos de peleas de niños de primaria para ver quién sigue siendo el más popular. Qué importa si eres correísta o de ADN, no olviden que finalmente todos juntos somos parte del mismo país.