Un oficio de truhanes

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Un oficio de truhanes

Nunca antes había construido ni un retrete. Era cajero de banco, subiendo lentamente en la escalera. Y de pronto el milagro...

La histórica sentencia que antier sacudió Argentina no puede pasarse por alto en América Latina. El mensaje de los jueces es extraordinario porque la sentenciada por corrupta es la persona más poderosa de su país. Y en pleno ejercicio de sus funciones de mandamás. No existe en la región un antecedente parecido. ¡Cuánto bien hace a la historia contar con una justicia de verdad independiente! Sin ella cualquier democracia es un remedo.

Cristina Kirchner resume de algún modo la tragedia del pueblo argentino desde hace 70 años, cuando Juan Domingo Perón conquistó la Presidencia. El peronismo ha sido el principal protagonista político desde mediados del siglo pasado y su modo de reinventarse y captar casi todo a través de sus múltiples vertientes es de estudio. Sus máximos representantes han sido charlatanes de feria que tejieron una red de corrupción enquistada a hierro en el Estado. Pero ninguno como el matrimonio conformado por Néstor y Cristina Kirchner.

Jerarcas de la rica provincia de Santa Cruz por más de 15 años, y luego de toda Argentina por tiempo similar, la suya es una historia de bandidos, sin límites en su avaricia. Los detalles en las causas judiciales por su corrupción son de novela y la que acaba de condenar a Cristina es solo un ejemplo: muchas obras públicas en esa provincia fueron para un solo ‘empresario’, que se estrenó como tal justo cuando su socio Néstor llegó a la Presidencia. Nunca antes había construido ni un retrete. Era cajero de banco, subiendo lentamente en la escalera. Y de pronto el milagro: contratista hiperprivilegiado del Estado. Y pasó lo que suele pasar: no tenía idea de cómo construir bien y entonces no lo hizo. Se inventó estudios, infló precios, alargó plazos… Lo único que quedó al final son los cientos de millones de dólares repartidos para mantener el negocio boyante mientras los jefes del cartel contaban primero, y luego lavaban su dinero mal habido.

La historia es similar donde uno quiera poner la lupa en estos tiempos de socialismo pervertido. El arte de servir a los demás convertido única y exclusivamente en la vía para graduarse -con honores- de truhanes.