Rubén Montoya Vega | La farsa de Venezuela
La cruel foto de los tiranos reunidos antier es para llorar. Llorar en serio por un país saqueado, torturado, humillado
A pocos días de la invasión de EE. UU. para detener a Nicolás Maduro, los hechos conspiran contra la justa alegría de los demócratas del mundo por ver esposado al dictador. El precio por esa imagen, que con el tiempo será solo eso, es groseramente alto. Donald Trump miente sobre los motivos del asalto. Y los tiranos que heredan el control, hacen coro en la farsa.
Trump miente: no lucha contra el narcotráfico. Si así fuere, atacaría a los padres del fentanilo, la droga que entre 2019 y 2023 mató a 350 mil estadounidenses, o sea, el 70 % de todos sus muertos por sobredosis (de coca, anfetaminas, heroína, cannabis, etc.) en ese período. ¿Quién es el principal traficante de fentanilo, según el mismo EE. UU.? El Cartel de Sinaloa, la organización de droga más poderosa del mundo.
Trump miente: no le interesa la democracia, lo que busca es revivir la Doctrina Monroe -o sea, la hegemonía de EE. UU. en el planeta- que hoy se esconde en su eslogan ‘America First’. ¿Y qué es eso?: “America First es lo que yo diga que es”. ¿Y eso incluye gobernar otro país fuera de EE. UU., señor presidente? “Sí, creo que lo es”. Calienta, Groenlandia, que te toca.
Trump miente: no busca devolver el poder al pueblo, sino “recuperar” el petróleo que cree le pertenece. Así habló su asesor de Seguridad Nacional, Stephen Miller: “nuestro sudor e ingenio crearon la industria petrolera en Venezuela. Su despótica expropiación fue el mayor robo de riqueza y propiedad estadounidense del que hay registro”. Fueron indemnizados los farsantes, pero no importa: ellos van a recuperar lo ‘perdido’.
Y el chavismo miente: la cruel foto de los tiranos reunidos antier es para llorar. Llorar en serio por un país saqueado, torturado, humillado. En fuga.
Delcy Rodríguez, la risueña ‘vice’ de Maduro, junto a su hermano Jorge; y a Padrino, el capataz de todos los toletes; y al verdadero jefe del Cartel de Los Soles, Diosdado… Y de paso también junto a Nicolasito, el hijo bobo del padre imbécil. Juntos todos los canallas, vasallos ahora de Trump, confabulados para seguirse repartiendo el botín a dentelladas. Y confirmar que la democratización de Venezuela es solo una farsa.