Columnas

¿Qué vamos a elegir?

"Los estrategas de la campaña electoral parecen estar convencidos de que los jóvenes votantes son unos auténticos mentecatos..."

Los estrategas de campaña de los candidatos a presidente u otras dignidades de las próximas elecciones se empeñan en crear propagandas que tengan las señas de la era digital: videos -en teoría- marcados por la brevedad, con tono de humor o transgresión, visualmente atractivos y con predominio de la imagen. Miran a ese cuarto del total de votantes que tiene entre 16 y 24 años y a esa casi mitad que va entre los 16 y 40. El porcentaje es tan alto que los seduce.

No está mal el diagnóstico pues el número lo amerita y la herramienta es poderosa. Pero parecen estar convencidos de que los votantes de esa franja etaria son auténticos mentecatos, porque la pobreza conceptual de las piezas no es digna ni de alumnos repetidores. Del primer grado.

No solo que eluden temas de relevancia social, sino que reducen la propuesta a que el candidato intente mostrarse como simpático, cercano a los modos y usos de los jóvenes: que sea “chévere” y les hable en su idioma y sus medios.

No lo logran. El resultado es un desastre porque no conocen las herramientas ni sienten las necesidades de su grupo objetivo. Ni respetan su inteligencia. Apenas arañan el recurso para mostrar que no tienen nada que ofrecer. Isidro Romero debe suponer que es un bacán cuando anuncia que en su primer día como presidente se pegará la gran borrachera con la horda de cargadores de teléfonos y micrófonos que registran sus pachotadas. Él los llama periodistas.

Pierina Correa hace la parodia más patética que imaginarse uno pueda del baile legendario del último Jocker. Yaku Pérez es un trabalenguas ambulante. Paúl Carrasco da eso que mi abuela llamaba “verguëncita”: más cerca de la pena que de la risa. Guillermo Lasso contrata modelitos de shorts cacheteros para que coreen que él es el elegido. Andrés Arauz no necesita contratar nada: él es una caricatura. ¿Y Velasco? Ay, Juan Fernando, qué gran cantante eras.

A uno de esos vamos a elegir. Los estrategas están como locos desnudando las carencias de sus jefes en piezas ridículas de Tik Tok, que nos hacen creer que no vamos a elegir a un presidente o asambleísta, sino al payasito del año.