Columnas

Los mamertos

"Hay que volver a la vida. Recuperar la ética. Forjar relaciones más humanas. Los mamertos leen solo las secciones deportivas de periódicos y revistas"

“Mamar gallo” en Colombia es tomar el pelo. “Mamador de gallo” es quien se burla de todo. La expresión proviene de las “peleas de gallo” en las que un animal resulta herido en la yugular. Se les forma una bolsa de sangre (una “morcillera”).

Cuando los gallos están agotados el juez llama a “carear gallo”, para que no sigan agrediéndose. En un descuido, uno de los “coleadores” (peleadores en este rodeo criollo) aprovecha para chupar la morcillera de su gallo. Esto es “mamar gallo”, que se aplica al bromista que toma el pelo. Se burla del otro coleador.

En los años 60, grupos de izquierda inspirados en la Revolución cubana rebasaron a sindicatos, agremiaciones de campesinos y estudiantes que eran manejados por los partidos liberal y conservador y la democracia cristiana.

Estudiantes posmodernistas y dizque seudointelectuales, fanáticos de la nueva trova cubana (trovadores), rock en español, todos contra el consumismo. Feministas, cuenteros, ecologistas con ropa especial: gafas de marco grueso para aparentar ser genio o premio Nobel de Física. No entienden qué es la “ética” y ponen “peros” a todo.

Para conseguir nuevos miembros decían que el partido comunista era timorato porque rechazaba los aventurerismos prematuros (la Revolución cubana).

Del término “mamar” surge la palabra “mamerto”, aplicable a la “izquierda bien vestida” (centroizquierda). Centralistas y keynesianos con fantasías del socialismo, sexismo, racismo y colonialismo.

La acepción original de “mamerto” está vinculada a la cúpula del partido comunista (PCC). La izquierda marxista desde el trotskismo hasta el maoísmo. Por su mezcla de ‘nerd’, intelectual y ‘hippie’ enroló al movimiento estudiantil que llevaba mochila y vestía con ‘jean’. En EE. UU. son los demócratas.

Están en el Manual del perfecto idiota latinoamericano, de Apuleyo Mendoza, Carlos A. Montaner y Álvaro Vargas Llosa, 1996.

Hay que volver a la vida. Recuperar la ética. Forjar relaciones más humanas. Los mamertos leen solo las secciones deportivas de periódicos y revistas.