Columnas

¿Dónde están los “deberes humanos”?

"Atropellan la libertad de hablar, de pensar, de escribir y la independencia de los jueces. Es dictadura. Depravada aberración totalitaria. ¿Y los 'deberes humanos', dónde están?"

El artículo 1 de la Declaración de las Naciones Unidas (NN. UU.) sobre Derechos Humanos dice: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”.

Como no existe derecho sin obligación (deber) correlativa, las NN. UU. al omitir los “deberes humanos”, extinguen la responsabilidad, y, por tanto, la culpabilidad de los infractores.

Filósofos y políticos ignoran al ‘individuo’ como “unidad de valor”. Atropellan la libertad o libre albedrío (el más preciado bien del ser humano), al otorgarles “derechos” (¿?) a los animales o a la naturaleza, al agua, al viento. Atribuir “derechos” a cosas inanimadas distorsiona la lógica, la vida social y la política.

Los seres humanos tenemos el “deber” y la “responsabilidad” de cuidarlos, protegerlos y velar por su vida y por la naturaleza.

Decir “derechos humanos” es tautología, redundancia o pleonasmo. Es verdad de Perogrullo. No existen derechos inhumanos. Los pilares de la vida social son los “derechos individuales”, no los “derechos humanos”. La “libertad” es su fundamento y sustento. El artículo 25 de la Declaración de NN. UU.: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado (¿?) (cuál es) para la salud y el bienestar suyos y de su familia, incluyendo alimentos, vestidos, vivienda, atención médica y los servicios sociales necesarios, así como el “derecho a la seguridad” en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez o cualquier otra falta de medios de subsistencia por circunstancias fuera de su control”, es pura retórica.

Cuando los gobiernos se burocratizan y endeudan al país, vulneran la libertad económica, generan inflación, destruyen la eficiencia del sistema económico. Empobrecen a la gente.

Se viola (mediante coerción o coacción) los derechos de otros y se atropella a los “derechos fundamentales” (derechos negativos) de todos. Esconden una perversa “reivindicación económica”, en beneficio de políticos y burócratas que lucran.

Atropellan la libertad de hablar, de pensar, de escribir y la independencia de los jueces. Es dictadura. Depravada aberración totalitaria. ¿Y los “deberes humanos”, dónde están?