Columnas

El coronavirus

'El coronavirus nace en mercados putrefactos'.

Para vivir en Hong Kong, (1986, 1987 y 1988) llevé una empleada de Guayaquil.

Me informé sobre la comida de allá: todo lo que vuela, excepto aviones; todo lo que está en el agua, menos barcos y submarinos; todo lo que está en la tierra, menos vehículos.

Estuve en Wuhan (origen de nuestra Jujan). Sin enterarme comí sopa de culebra y bocaditos de murciélago y cucarachas. Deliciosos. Gatos, perros, fetos, son parte del menú. Importante saber qué y dónde comer. En hoteles y restaurantes de primer nivel, y a la carta. O en la casa. Zhong Nanshan, (2006) médico eminente, académico, identificó el SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo), lidera esfuerzos del gobierno en Wuhan: “Es crucial el saneamiento de los mercados de China, mal administrados, insalubres y fuente peligrosa de nuevas infecciones”.

“La falta de higiene del mercado de Wuhan origina el nuevo brote” por desaseo, malas costumbres y ausencia de refrigeración y cocción en los mercados. Venden en el suelo mariscos podridos.

La prensa y políticos están perdidos. El banco central chino destina $ 43.000 millones. No hay máscaras. La burocracia de la OMS recién (¿?) le da nombre y visto bueno. América y Europa en pánico. Arrasa Asia. Miles de muertos y contaminados. Contagio y cuarentena mundial. Encerrados en sus casas centenas de millones. Barcos y turistas paralizados. Aviones en tierra. Palos de ciego.

El coronavirus nace en mercados putrefactos. Imparable pandemia. Lo más sucio del cuerpo: lavar la boca (cepillo, pasta, antiséptico bucal) y las manos (jabón y alcohol) antes y después de comer. Los bigotes y barbas no se asean. Mantienen restos de comidas podridas en la boca. Saloneros chinos (Perú) guardaban sobras del día anterior y, calentándolas, se las comían al día siguiente. Es el famoso “chaulafán”. En China es el “chaufa” o arroz frito.

Guayaquil tuvo, por años, mercados asquerosos. León Febres-Cordero y Jaime Nebot sanearon y crearon 48 mercados de lujo y bien administrados. Gracias a ellos en Guayaquil no tendremos coronavirus. Pero hay riesgos.