Columnas

El virus y los desadaptados

'La emergencia nacional pasará, quien sabe con cuantas bajas; pero será mucho más duro cambiar la forma de pensar y culturizar ésta masa amorfa de desadaptados'.

Mientras existen personas que se aferran a la vida en una cama de hospital, luchando contra el coronavirus, es detestable que personas perversas se dediquen a difundir falsas noticias o ‘fake news’ utilizando las redes sociales, valiéndose del anonimato o identificándose como partidarios o seguidores del pasado oprobioso; con el protervo propósito de causar caos y disturbios para subvertir valores y principios ciudadanos, éticos y morales de una sociedad afectada por una apocalíptica pandemia de insospechados resultados.

Al observar a ese ejército de la salud integrado por médicos, técnicos, enfermeros, ayudantes, internos pasantes, posgradistas y demás personas que luchan contra la muerte en las clínicas y hospitales arriesgando sus vidas, incluso existiendo ya muchos contagiados y hasta fallecidos; es criminal que haya personas ruines haciendo politiquería de la desgracia y utilizando troles desde los ‘call center’, se dediquen a criticar el accionar de las autoridades del gobierno, del Centro de Operaciones de Emergencia, COE nacional y provincial, generando rumores falsos y apreciaciones erróneas.

Existen héroes anónimos de la Policía y del Ejército que imponen el orden y seguridad, así como los que atienden la cadena de producción hasta la distribución y venta, en las áreas de alimentación, suministro de medicinas, agua potable, energía eléctrica, recolección de desechos y demás servicios básicos, pero es condenable la actitud de grupos desadaptados y sin escrúpulos, que no respetan el toque que queda, aislamiento voluntario y cuarentena forzada, para salir a pasear, tomar sol en las playas, beber en bares o portales, jugar fútbol en las calles, sin importarles ser agentes portadores y propagadores del virus.

La emergencia nacional pasará, quien sabe con cuantas bajas; pero será mucho más duro cambiar la forma de pensar y culturizar ésta masa amorfa de desadaptados, producto de ideologías caducas y perversas, que sin respetar la vida de los demás, la ley, deberes y obligaciones, se convierten en pedigüeñas de derechos y en un atentado contra la sociedad.