Columnas

Que no les tiemble el pulso…

"Es hora de la unión de los ciudadanos honestos y honrados, para luchar contra la delincuencia organizada y corrupción (...)"

La alcaldesa Cynthia Viteri, en un evento el 7 de febrero en el Cuartel Modelo de la Policía Nacional expresó: “…la próxima vez que vean a un delincuente apuntándole a la cabeza a una mujer embarazada, como sucedió hace meses con Diana en Ibarra, disparen señores. Disparen porque solo medio segundo hará la diferencia”, advirtiendo que las leyes “no han sido reformadas y siguen a favor de los delincuentes, mas no de las víctimas”.

También propuso crear una veeduría que vigile los fallos de los jueces que permiten que los delincuentes sean liberados, ante cuyas versiones, quienes se identifican con la defensa de los “derechos humanos” han levantado sus voces diciendo que “refleja un irrespeto a la independencia de funciones”. Asimismo, la Asociación de Jueces ha expresado criterios en contra de la veeduría, pero en realidad no es nada nuevo lo que expresa la alcaldesa. Es un sentir popular y alguien debe visibilizarlo.

Es hora de la unión de los ciudadanos honestos y honrados, para luchar contra la delincuencia organizada y corrupción, donde quiera que se encuentre, en las calles, plazas, oficinas y entidades públicas o privadas, instituciones de educación o salud. Los peores son aquellos que alardeando de honestidad, defensa institucional, autonomía y de un falso espíritu de cuerpo, pretenden defender lo indefendible: la corrupción disfrazada de derechos humanos como pantalla. Solo los corruptos defienden la corrupción.

Existen abogados que desnaturalizan esa noble profesión usándola para delinquir, torciendo el derecho con apariencia de legalidad, haciendo de las acciones de protección un ‘modus operandi’ para apropiarse de los recursos públicos, aduciendo la defensa de los derechos de trabajadores o empleados, repartiéndose el botín mal habido entre los complotados o coludidos. Los hay quienes, habiendo salido de prisión, con varias denuncias o causas penales, pretenden influir en la administración de instituciones.

Que toda la sociedad sea veedora en la lucha anticorrupción y que no nos tiemble el pulso al disparar en defensa de la familia o de las víctimas.