Irresponsabilidad social

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Irresponsabilidad social

Que la evolución o cambios generacionales y de paradigmas no signifique irrespeto, incultura, anarquismo ni irresponsabilidad social

La responsabilidad social individual - RSI, es la conducta de las personas en su accionar individual, consigo mismo y con su entorno social, la cual va más allá del cumplimiento de la normatividad legal o social, y está íntimamente relacionada con el comportamiento ético en el hogar, con la familia, amigos, trabajo, vecinos y con la sociedad.

Se encuentra ligada a la formación integral de las personas recibida desde la infancia en los hogares y en los centros educativos, donde se debe inculcar la práctica de valores humanos y ciudadanos, así como de principios éticos, morales y de urbanidad, que deben ser interiorizados en las aptitudes y accionar ciudadano.

Actualmente no se educa en civismo, urbanidad ni en valores, limitando el aprendizaje de conocimientos individuales, agravado por el adoctrinamiento irreverente de irrespeto a las normas como símbolo de protesta y oposición a lo estatuido. Los padres en las casas, los docentes en escuelas, colegios y universidades deben formar esa conciencia social como complemento de la formación ciudadana y profesional.

La inconducta demostrada el fin de año en las playas y en la costa, o en sitios de la serranía y oriente ecuatoriano, ponen en evidencia la irresponsabilidad social de nuestros ciudadanos y con ello la predominante incultura irreverente del quechu… que está colapsando el sistema hospitalario y poniendo en peligro la salud colectiva.

Este fin de año ha quedado demostrado el grado de incivilidad de esa masa amorfa, mezcla de vicios y hedonismo, que se camufla con ciudadanos de buena fe y conducta tranquila en otras circunstancias, contagiada por la psicología de las multitudes que, según Laplace, adoptan el comportamiento de los demás limitándose a repetirlo sin cuestionarse nada, lo que se agrava por el accionar politiquero de funcionarios ‘progres’ paulistas, que no actúan conforme a la ley ni al bien común, sino a su ideología e intereses partidistas o de grupo.

Que la evolución o cambios generacionales y de paradigmas no signifique irrespeto, incultura, anarquismo ni irresponsabilidad social.