Gloria a Dios en las alturas…

  Columnas

Gloria a Dios en las alturas…

Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres, es la versión que se le atribuye al evangelista Lucas en la Biblia, al narrar la anunciación del nacimiento de Jesús en Belén.

El mundo cristiano celebra todos los 25 de diciembre, como hoy, el día del nacimiento de Jesús, festividad que se ve imbuida de un profundo fervor religioso que conlleva un espíritu de solidaridad, paz, amor y esperanza. Hoy que la humanidad en su gran parte se encuentra deshumanizada, donde la codicia, intereses personales, irrespeto, irreverencia y la corrupción han carcomido la base medular de las sociedades, es necesario acoger el sentimiento cristiano del amor y respeto al prójimo, con la práctica de valores humanos y ciudadanos, al igual que los principios cristianos, éticos y morales. En Ecuador atravesamos una época caótica, a causa de la emergencia financiera dejada por el gobierno de la década de oscurantismo o la pandemia, y por los constantes casos de corrupción, en todos los estamentos e instituciones. Qué no decir en las prisiones, donde los amotinamientos han dejado numerosos muertos, sobre los que celebran un ritual macabro de descuartizamiento e incineración; las muertes diarias por sicariato, o por robos a mano armada, ocasionados por el crimen organizado y la delincuencia común.

Es necesario que exista una decisión férrea de las autoridades para proceder conforme a la ley y al derecho para combatir la corrupción, propiciando un gran un acuerdo o pacto social nacional y con todos los sectores que estén dispuestos a ceder pretensiones de grupo o individuales para privilegiar el futuro de nuestro país. Debemos apoyar a Guillermo Lasso para que pueda implementar su plan de gobierno con transparencia y autenticidad; a Ecuador le conviene que el presidente guíe su destino hacia mejores días.

En esta Navidad, que en todos los hogares reflexionemos sobre la bondad, respeto y solidaridad con el prójimo y el bien común, repitiendo la alabanza de ¡Gloria a Dios en las alturas, y paz en la tierra para los hombres de buena voluntad!