Vía a la Costa

  Columnas

Vía a la Costa

Quienes pasamos los 65 años hemos tenido la oportunidad de presenciar el desarrollo y progreso de Guayaquil, en sus diferentes etapas. Alcanzamos a remar y nadar en el estero Salado a la altura del puente 5 de Junio, hasta donde llegaba la ciudad, frente a la ciudadela Ferroviaria y a cuatro kilómetros de las ciudadelas Miraflores, El Paraíso y Los Ceibos, habitadas en un 30 %, al igual que Urdesa. No existía La Alborada, Las Acacias, Sauces, Samanes ni ninguna de las otras urbanizaciones o ciudadelas.

El Puerto Marítimo se inauguró en 1963, el Puente de la Unidad Nacional en 1970 y el relleno hidráulico de la periferia concluye en 1992. Esas obras aceleraron el progreso de Guayaquil y desde esa fecha ya ha pasado mucha agua debajo del puente.

Guayaquil se ha poblado aceleradamente, al punto que, en 1962 tenía cerca de 260.000 habitantes, hasta llegar en la actualidad a formar el Gran Guayaquil, con casi 3´000.000 habitantes en terrenos aledaños de los cantones colindantes de Samborondón, Daule y Salitre. Su configuración natural ya no permite expandirse hacia el norte, que está limitando con La Puntilla, el río Daule y la vía que llega hasta Petrillo y Nobol; por el sur, que ya ocupa hasta los ramales de los esteros; por el este, la ría Guayas; y por el oeste, la única zona donde tiene para expandirse, la Vía a la Costa.

Esta vía fue un carretero lastrado, ahora es una autopista de dos vías de tres carriles cada lado, con uno de emergencia y estacionamiento, que ya se congestiona en las horas pico durante el día, y se calcula que no abastecerá después de corto tiempo, peor aún, cuando funcione el nuevo aeropuerto en Chongón y el Puerto de Aguas Profundas en Posorja. Es necesario que las instancias pertinentes empiecen a diseñar y ejecutar trabajos con vías aledañas que sean paralelas a la que existe, una cercana a los esteros que llegue hasta la península de Santa Elena y otra cruzando Cerro Blanco. El aeropuerto internacional de Chongón debe contar con vías de acceso rápido y pensar en un tren rápido que lo conecte con la ciudad. Actuemos ahora, no lamentemos después.