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Las urgencias por reducir el déficit

La Asamblea Nacional ha demostrado que puede dedicarse a incrementar gastos, independiente de si cuentan o no con financiamiento...

Si algo ha quedado claro en el manejo económico reciente es el interés de achicar el tamaño del déficit fiscal que desde 2013 a 2020 acumuló en promedio USD 5.000 millones (M) anuales, lo que implicó un incremento de deuda pública de USD 40.000M en los dos períodos presidenciales previos. Cada dólar de déficit fiscal se convierte en un dólar adicional de deuda pública.

En esos mismos ocho años el país perdió USD 14.571M en la operación de importar combustibles (nafta, diésel y gas) para venderlos localmente. Algo más de la tercera parte del déficit fiscal tuvo su explicación en esta actividad. Resultó entonces que se contrató deuda pública para financiar el déficit fiscal por mantener precios subsidiados de combustibles importados.

Además de los combustibles importados, en el país se consumen también aquellos que salen de nuestras refinerías, los cuales son vendidos a precios inferiores a los internacionales y presentan un costo de oportunidad similar a lo que se pierde en comercializar los importados (en lugar de exportarse a precio de mercado se destina a venta local). En conjunto se puede estimar en cerca de USD 30.000 millones el subsidio total en combustibles y lo insostenible de esta política sería la razón del inicio del aumento de precios a gasolinas y diésel que empezó en el gobierno del presidente Moreno.

El precio del crudo ecuatoriano reportado al mes de enero de 2022 fue de USD 77,4 y reflejó un castigo de USD 5,8 frente a los USD 83,2 del West Texas Intermediate (WTI) que es el crudo usado como referencial por su calidad similar al ecuatoriano. En febrero el WTI podría haber estado en USD 82 y terminar en USD 100 para el mes de marzo. El WTI empezó en USD 110, alcanzó los USD 122 y se ubicó en USD 95 hasta el 15 de marzo con tendencia declinante ante expectativas positivas de solución del conflicto bélico. Si el resto del año el WTI se ubicara en USD 90 por mes, el crudo ecuatoriano podría llegar a USD 83 como promedio del presente año.

Para 2022 se tenía previsto un déficit fiscal de USD 3.767 millones que bajará a USD 2.500M como consecuencia de la recaudación extraordinaria originada en la reciente Ley Tributaria no considerada al momento de elaborar el Presupuesto del Estado. El mayor precio del petróleo podría aportar USD 1.000 millones adicionales que servirán en la reducción del déficit fiscal y lo ubicaría en USD 1.500M para el final del año.

Las urgencias del Gobierno en la reducción del déficit fiscal del histórico promedio de USD 5.000 millones anuales para transformarlo en superávit al final de su mandato dejarán sin tarea de ajuste al siguiente gobierno. Podrían solo pensar en incrementar el gasto que parece ser el deporte nacional de políticos populistas.

La Asamblea Nacional ha demostrado que puede dedicarse a incrementar gastos, independiente de si cuentan o no con financiamiento, en lugar de enfocarse en fiscalizar el cumplimiento de normas constitucionales como el incremento de recursos para educación y salud que han venido “marchando” en el mismo sitio desde hace más de una década, o evaluar la sostenibilidad fiscal verificando que gastos permanentes se financien con ingresos permanentes y de paso colaborar con la sostenibilidad fiscal.