Cartas de lectores | El comodín del presidente Noboa

En el IESS el desastre es total: no hay turnos sino a cuatro o seis meses y, cuando llegan, no hay medicinas

Ya no son extraños para nadie los actos y decisiones que toma el presidente Noboa. No es posible, ni ético, ni respetuoso que utilice a su vicepresidenta, una mujer joven y llena de entusiasmo, que como dama del tablero de ajedrez se mueva por todos lados, ocupando los vacíos que deja su administración inoperante. Me refiero a algo inédito: tener que nombrar a María José Pinto como ministra de Salud, ya por tercera vez, evidenciando que no encuentra a la persona adecuada para ocupar quizá la cartera más importante de su gabinete, mientras ella deja de lado las funciones propias de su alto cargo.

Debo recordar que Noboa nombró a Carolina Jaramillo como su vocera y se apartó de su responsabilidad de informar sobre sus actos y la gobernabilidad, hasta que finalmente ella renunció con dignidad, al darse cuenta de que fue utilizada, dejando vacío ese cargo. La pregunta es: ¿por qué el presidente no llenó ese puesto creado por él mismo? Sencillamente porque no fue necesario. El país quería ser escuchado directamente.

Ahora se ha dedicado a viajar por el mundo, en ocasiones con varios colaboradores, para satisfacer su ego con los dineros del pueblo. ¿Acaso alguna vez dio cuenta de los gastos que ocasionan dichos viajes, mientras el Ministerio de Salud está en terapia intensiva y la gente muere al pie de los hospitales? En Educación, Cultura y Transportes no hay construcciones ni planes alternativos; no hay pagos a prefecturas, alcaldías ni municipios.

En el IESS el desastre es total: no hay turnos sino a cuatro o seis meses y, cuando llegan, no hay medicinas. Los adultos mayores, como yo, de 84 años, no podemos curarnos y debemos hacer malabares con una pensión jubilar de hambre que no alcanza para lo básico.

Recuerden, señores lectores, que desde su primera y segunda campaña el presidente Noboa ofreció homologar nuestras pensiones. Estoy en el ocaso de mi vida y moriré esperando una dádiva que alivie las heridas de mi alma y mi cuerpo carcomidos por el tiempo. Mientras tanto, el presidente sigue viajando con pretextos infantiles. La violencia criminal, el sicariato y las extorsiones nos matan, sin que las FF.AA. ni la Policía se den abasto. Solo queda la propaganda pagada que habla de un nuevo Ecuador. ¡Cuánta falacia y sarcasmo!

Luis Mario Contreras Morales