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Beatriz Bencomo | La tolerancia al fin del mundo

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La humanidad está empezando a intuir que ninguna estructura externa puede darle lo que solo se genera desde adentro

Vibró el teléfono mientras desayunaba. Carrusel de buenas noticias en Instagram. Luego, mensaje de WhatsApp: 3.5 mil millones viven con menos de $ 6,85 al día, igual que hace 30 años. 10 niños mueren cada minuto por causas prevenibles. Seguí desayunando.

Bill Gates anunció hace ocho meses que su fundación cerrará en 2045. Veinte años para gastar 200 mil millones. A fines de enero, en Davos, mientras Mark Carney hablaba de “ruptura, no transición” y Jamie Dimon admitía “no hicimos buen trabajo”, Gates habló del aumento de la mortalidad infantil. Las muertes de niños menores de cinco años subirán en 2025. Las instituciones más poderosas del mundo admitiendo, con micrófono abierto, que no saben cómo reinventarse. En Alto Ila, Napo, Ramón Pucha lleva 24 años rescatando semillas de especies en extinción. Actúa a su escala, sin fecha de cierre. En Boston, una doctora fundó un centro para mujeres sometidas a mutilación genital. Atiende cuerpo por cuerpo mientras la práctica continúa en decenas de países.

Gates, Ramón y la doctora: mismo fenómeno, escalas distintas. Los tres conocen límites y actúan dentro de ellos. Gates pone fecha porque calculó su tiempo. Ramón y ella nunca tuvieron esa ilusión.

La humanidad está empezando a intuir que ninguna estructura externa puede darle lo que solo se genera desde adentro. El progreso ya no es sistémico. Es individual, consciente de límites. Como si los sistemas estuvieran en pausa mientras se reinventan. Pero… no hay pausa. El mundo invierte cantidades estratosféricas en armamento. La fragmentación global no es transitoria. Es el nuevo orden. La pausa es armada. Gates tiene 20 años. Ramón tiene semillas. La doctora en Boston tiene mujeres mutiladas. Los países tienen misiles.

¿Estamos presenciando una actualización donde aprendemos a actuar dentro de límites sin esperar salvadores externos? ¿O solo desarrollamos tolerancia funcional al colapso, procesamos el fin del mundo como información de fondo mientras seguimos adelante?

El desayuno continúa. Leo que una niña sorda recuperó la audición con terapia genética. Y 10 niños siguen muriendo cada minuto por causas prevenibles. La reflexión continúa en Instagram, @bb_latente.