Columnas

La nueva etapa

Si trabajamos juntos, nos reactivamos antes.

El país empieza a trasladarse a una nueva etapa tras doce semanas de confinamiento.

Para fortalecer al sector externo, las medidas las están tomando nuestros socios comerciales al estimular la demanda en sus economías. La responsabilidad consistirá en mejorar nuestra competitividad para responder a esa renovada demanda de nuestros productos de exportación. Ese trabajo de estimular la demanda en nuestros socios comerciales también redundará en mejorar nuestro nivel de percepción de remesas.

En cuanto a la reactivación de nuestro aparato productivo no vinculado al sector exportador, la decisión dura pero valiente de flexibilizar la política laboral, sin duda dará resultados. Mejores condiciones de contratación ofrecerán mayores posibilidades para recibir liquidez en la forma de créditos frescos, elevar la producción y asimilar progresivamente mayor capital humano. Es importante recordar que en política laboral la esencia es que se compensa el aporte en tiempo al proceso productivo, evitando las desvinculaciones y en su lugar distribuyendo en la mayor cantidad de personas el trabajo hasta que se recupere la producción. El efecto será que en la medida en que se vaya incrementando la producción, también aumente el tiempo aportado por cada persona al trabajo, y consecuentemente, aumente su compensación.

Hay dos aspectos que debemos cuidar: la viabilidad del sistema financiero y la disciplina fiscal que nos ha dicho el Gobierno que implantará. En cuanto a lo primero, no se trata solo de la preocupación que para los depositantes tuviera un sistema financiero como el que existía a fines de los años noventa, sino porque es esencial su capacidad de filtrar recursos por el lado de la inversión (crédito productivo) y por el lado de activar la demanda (crédito de consumo). Afortunadamente, hoy el sistema financiero está sano. En cuanto a lo segundo, para quienes se quejan de que en depresión cortar gasto público es criminal, es muy simple mencionar que en nuestra realidad, lo que gasta mal el Estado lo deja de usar bien el ciudadano. Si trabajamos juntos, nos reactivamos antes.