Columnas

Hagamos nuestra parte

"Pasemos del reconocimiento a la acción positiva, promoviendo mejorar la calidad de vida de los repartidores de última milla"

Esta grave crisis develó la existencia de personas para quienes un elogio es muy poco, por aquellas cosas que hicieron por la comunidad. Ahora me referiré al ejército de jóvenes, y algunos no tan jóvenes, que recorrían frenéticos las ciudades entregando encomiendas, comida y medicinas que requerían los hogares, durante el confinamiento.

Sin ellos habría sido imposible mantener a buena parte de la sociedad en sus casas y sostener la cadena logística “de última milla” operando.

Sin ellos muchos negocios habrían colapsado, arrastrando a más personas al desempleo. Si bien la entrega a domicilio no es nueva, la participación activa y amplia de “las aplicaciones” de la nueva economía sí lo es. La presencia de empresas como Uber, Glovo, Rappi, y otras, cumplieron un papel fundamental para servir y dar empleo; sin embargo el reconocimiento a quienes integran la cadena de servicio debe ir un poquito más lejos que el elogio y agradecimiento.

Algunos dirán que esta nueva economía precariza el trabajo, sin dar posibilidades para que las personas (asociados les dicen) accedan a beneficios previsionales y de salud. Yo creo en cambio, que son oportunidades de trabajo muy necesarias que pueden ser mejoradas con la voluntad de las compañías.

Utilizando la “teoría del empujón” de Richard Thaler (Premio Nobel de Economía 2017), y con la ayuda de los consumidores, se podría lograr mejorar tangiblemente la calidad de vida de estas personas. Bastaría simplemente que las empresas, en las aplicaciones, incluyan un botón que permita que una propina voluntaria vaya específicamente dirigida a contribuir una parte para asistencia médica (no de accidentes, que hoy lo tienen) y otra parte para un fondo de retiro. No le costaría un centavo a la aplicación, pues el costo correría por cuenta voluntaria del cliente. Los fondos se administrarían por una entidad privada especializada, y sería un ejemplo de que las cosas pueden funcionar con una solución de mercado.

Háganlo antes de que se meta el Estado y fuerce distorsiones absurdas.

¿Qué les parece si no solo agradecemos y hacemos nuestra parte?