Verde, que te quiero verde (I)

  Columnas

Verde, que te quiero verde (I)

De todos modos, esperamos que la Municipalidad guayaquileña incluya entre sus prioridades para el año que comienza el buen mantenimiento de los parques y áreas verdes...

La fresca sombra de los árboles en los parques y zonas verdes de las ciudades proporcionan una delicia incomparable, insustituible, irremplazable y dada su accesibilidad, por tanto, necesaria para mantener el goce de vivir en compañía, que es la razón de ser del “burgo”, el vecindario, el barrio, la comunidad, el origen de las ciudades.

Florencio Compte Guerrero, editorialista de este diario, en artículo del 9 de diciembre cuestiona la afirmación que habría hecho la directora municipal de Áreas Verdes de Guayaquil al señalar que la ciudad ya cumplía el mínimo de nueve metros cuadrados por habitante establecido por la Organización Mundial de la Salud, siendo el índice actual de la ciudad de 9,14 metros cuadrados, cuestionamiento que lo respalda en que el último Censo de Población y Vivienda hecho el año 2010 por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) calculó que el total de áreas verdes de Guayaquil era de 1,13 metros cuadrados por habitante, lo que desde entonces debía haberse multiplicado por nueve para llegar al índice que dice la funcionaria municipal. Lo evidente es el crecido número de urbanizaciones donde el gris del cemento derrota cada vez más las tímidas opciones del verde, lo que se manifiesta con absoluta claridad en una vista aérea.

Ya hemos tocado el punto de los parques, que por falta de cuidado se convierten en lugares de reunión de delincuentes y drogadictos, y la queja de los moradores porque no se los atiende de inmediato, como el caso del parque Elías Jácome, ubicado en la ciudadela Los Esteros, al sur de Guayaquil,. Tendrán que esperar que se asignen fondos para ello, pero esa es regla que en todo el mundo debe observarse para gasto de los fondos públicos, y será entonces asunto de la voluntad y creatividad de los “comités barriales” lo que hagan en su propio beneficio. Los buenos ejemplos sobran, y también los malos.

De todos modos, esperamos que la Municipalidad guayaquileña incluya entre sus prioridades para el año que comienza el buen mantenimiento de los parques y áreas verdes, así como el rescate o tal vez salvación del estero Salado.