Columnas

El quinto puente

Por lo menos nosotros, que vivimos frente al río, no la hemos visto regresar de esos viajes, ni siquiera al hermoso velero de tres palos Henry Morgan...

Mesurado y correcto el acto de la sesión solemne con que la Municipalidad de Guayaquil celebró el aniversario de su fundación, así como los resúmenes que de sus ejecutorias administrativas durante sus mandatos rindieran públicamente tanto la alcaldesa Cynthia Viteri como el presidente de la República, Guillermo Lasso, que concluyeron, la primera exponiendo la necesidad de que se construya un quinto puente sobre el río Guayas para facilitar el tránsito vehicular de la urbe con el resto del país, y el presidente, manifestando que luego de que concluya con su plan de vacunación masiva, que nos está poniendo entre los países más avanzados del mundo en tiempo récord, haciendo realidad la promesa que hiciera como presidente electo de vacunar a nueve millones de personas en sus primeros tres meses de administración, lo que no dudamos cumplirá dada la forma creativa en que se lo viene haciendo, continuará dándonos ya el margen de seguridad del efecto rebaño. Muy buena noticia para el país que acaba de tener el orgullo de contar con un medallista de oro olímpico, el carchense Richard Carapaz, en una disciplina tan competitiva y universal como es el ciclismo de ruta, después de muchos años de que en marcha atlética lo consiguiera el cuencano Jefferson Pérez.

Pero es una lástima que en lo del quinto puente estén tan equivocados alcaldesa y presidente, obnubilados en su afán de solucionar los problemas del puerto sin el asesoramiento técnico que cada problema tiene, aunque en el caso del río Guayas es casi inexcusable que no se haya tomado en cuenta, esto es, la necesidad del dragado del gran río, que se dificulta más con cada puente que se hace, por constituir una barrera al flujo de la arena y masa subacuática que baja con la corriente, al punto que dudamos que este momento permita que la fragata Guayas, que hace o hacía cada año su largo viaje de entrenamiento para los oficiales de la Marina, pueda hacerlo desde su atracadero en la Capitanía del Puerto, casi frente a la Municipalidad.

Por lo menos nosotros, que vivimos frente al río, no la hemos visto regresar de esos viajes, ni siquiera al hermoso velero de tres palos Henry Morgan; era un verdadero placer verlo navegar a lo largo del malecón del río.