Columnas

La crisis carcelaria

Tras los motines en la Penitenciaría del Litoral en Guayaquil y Centro Regional de Latacunga, que dejaron 22 reos fallecidos, alrededor de 60 heridos, más de 70 presos recapturados e incluso agresiones sexuales a una mujer policía, pasan de 100 los privados de la libertad muertos en estas acciones desde comienzos de año, razón por la cual el presidente Guillermo Lasso declaró la emergencia de las cárceles el jueves 22 del pasado julio, cesó en el cargo de director del Servicio Nacional de Atención Integral a Edmundo Moncayo y nombró en su lugar al militar retirado Fausto Cobo.

En la requisa hecha semanas antes a los pabellones de la Penitenciaría del Litoral, en forma simultánea por más de 1.500 policías al mando de la comandante general Tannya Varela, se encontró que en algunos los reclusos tenían las llaves de acceso y que incluso a veces se cambiaban de pabellones; que en los pabellones 6 y 9 habían construido cuatro garitas elevadas de forma artesanal para vigilar la llegada de agentes durante los operativos y disparar desde lo alto en los enfrentamientos entre bandas. En el registro minucioso de cada celda hallaron 1.965 dosis de droga, 168 armas blancas, 154 celulares, material explosivo en gel en 117 bombas artesanales, dos chalecos antibalas y 575 municiones, según detalló el jefe del Comando Operacional, Jhon Merlo. La comandante Varela informó que en el pabellón 9 se encontró un taller donde se fabricaban armas artesanales con material reciclado, como fierro de amas y tuberías. Un fusil estaba escondido en una lámpara del centro carcelario, muchas armas estaban en dobles fondos de paredes, en el piso, en techos y colchones. Informó que en las cárceles de Latacunga, Cuenca, en la provincia de Manabí y en Guayaquil, la Policía ha formado “grupos de reacción” que están preparados para tomar el control de las cárceles en caso de motines o enfrentamientos y que gracias a esta acción rápida se tuvo solo dos privados de libertad muertos este fin de semana. Por lo menos se está haciendo algo. Mientras no se construyan reclusorios con mayor margen de seguridad para los propios reos, en un medio carcelario dominado por temibles bandas delincuenciales, como los Choneros, las Águilas, los Tigrerones y los Lobos, qué miedo da solo nombrarlas.