Columnas

Coronavirus e ideologías

'El “sueño americano” para los migrantes de otros países no es tal sueño'.

El flagelo del Covid-19 que azota el mundo y que hasta la semana pasada había cobrado alrededor de 15.000 víctimas en los EE.UU. de Norteamérica, país que lidera hoy en día las encuestas de contaminados y decesos, ha elevado a más de 20.000 el número de fallecidos solo en la ciudad de Nueva York. Ante ello, el impredecible y arbitrario presidente Trump ha decidido retirar la cuota de $ 200 millones que aporta el país a la Organización Mundial de la Salud (OMS), advirtiendo con cierta razón que China lo hace solo con 40 millones, al tiempo que anuncia que de inmediato enviará al Congreso un decreto legislativo que impondría a los titulares de las fortunas más cuantiosas del país, sean empresas o individuos, una contribución extraordinaria por la emergencia, que le produciría 500 millones de dólares para capear la debacle económica que se vendrá dentro de pocos meses, habrá que entender que decrezca o no la curva de la pandemia.

El crudo efecto de esta ha iluminado también como un fogonazo la consistencia de los sistemas ideológicos que rigen el mundo contemporáneo: el neoliberal, individualista y mercantilista, y el socialismo, humanista y protector. Aunque en los países latinoamericanos, con un común ancestro ibérico, siempre la salud pública ha sido atributo y obligación del Estado con respecto a la totalidad de sus habitantes, sean estos nacionales o extranjeros. Y ha puesto así en evidencia la gran falla del sistema ideológico que rige el poder en el país que se considera líder de las libertades y la democracia: Que los servicios de salud que se prestan a través de la tarjeta del “medicare” solo sean gratuitos para los ancianos, pues los paga el Estado. Pero el resto de la población, que es la mayoría, solo puede obtener los servicios de salud a través de los seguros privados, que son costosos, o pagándolos de su bolsillo, con un costo más alto aún (se calcula que a un enfermo de Covid-19 le costaría alrededor de 34.000 dólares curarse de la enfermedad viral).

El “sueño americano” para los migrantes de otros países no es tal sueño. El sueño tiene límites tan marcados que podría convertirse en una pesadilla.