Columnas

Cambiar de canal

"Ojalá que la ambición no les nuble la visión pues todavía estamos a tiempo de ver mejores escenas en los noticieros locales"

Terminaba de maquillarme para salir a trabajar, cuando empecé a ver en el televisor escenas inverosímiles de un accidente aéreo en el centro de una ciudad. Un avión se estrellaba contra una torre de oficinas y pensé: “qué película más fantasiosa”. Cambié de canal, pero apareció la misma escena, y al cambiar nuevamente, otra vez se vio el avión chocando contra el edificio. Era el 11 de septiembre de 2001 y no era una película lo que veía, era la realidad. No servía de nada cambiar de canal.

Hoy veo en la televisión nacional escenas inconcebibles. Autoridades portando grillete electrónico; individuos procesados judicialmente inscribiendo candidaturas para las próximas elecciones; negociados en medio de una pandemia; una Asamblea que aprueba leyes con las que una gran parte de la población no está de acuerdo, y que está integrada por varios sospechosos de delitos; instituciones encargadas de ejercer control y velar porque no haya corrupción, dirigidas por personas cuestionadas; fugas, teatro barato. ¿Habrá algún límite que no traspasemos? Son historias grotescas que se transmiten a diario. Me provoca cambiar de canal.

Aún es posible que lo que vemos en las pantallas no sea una realidad permanente. Tenemos la oportunidad de lograr una transformación si por primera vez en mucho tiempo actuamos como se debe. En las próximas elecciones todos jugamos un papel fundamental. Los ciudadanos, votando por el mejor candidato. El mejor. No por el que es amigo de un amigo y en algún momento me podría “servir”. O por el que me dice lo que quiero oír, aunque sea mentira. Hay que votar por el que ofrece el plan más viable y creíble para levantar a este país, porque está quebrado y salir de una quiebra no es tarea fácil. También es fundamental la actuación de los partidos políticos y sus dirigentes. Deben, estratégicamente, tomar decisiones que eviten la dispersión del voto. Liderar a sus seguidores para que apoyen al más capaz, sin cálculos, sin ego. Ojalá que la ambición no les nuble la visión pues todavía estamos a tiempo de ver mejores escenas en los noticieros locales. Y que no nos siga dando ganas de cambiar de canal.