El soberano

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El soberano

Si los mandatarios en la Asamblea desconocen el mandato popular, esto es el modelo que representa el presidente de la República...

El gobierno del presidente Lasso se estrenó con aparentes acuerdos entre quienes eran considerados a la época tendencias opuestas o contrincantes encarnizados. Esta “coincidencia electoral” llevó al Gobierno a consolidar el autocalificativo de ser el Gobierno del encuentro, calificativo fugaz hasta la elección de dignidades de la Asamblea, en que terminó resultando para unos de la “traición” y para otros de “agarra lo que puedas”. Lo cierto es que el soberano, el pueblo, una vez más resultó ser el espectador de dicha trifulca electorera, donde la nueva y vieja clase política se peleaban a dentelladas el pastel del poder.

Los debates legislativos dan pena; intervenciones carentes de conocimiento o criterio jurídico y menos aún de sentido común. Tales debates son carentes de ideología pero repletos de ideologismos partidistas o caudillistas, cargados de intereses particulares y alejados de los intereses propios del mandante.

Si nuestros legisladores tuvieran un ápice de la genialidad de Cantinflas, con su fraseología repetitiva pero de mensajes profundos, o la genialidad de la India María, con su pragmatismo sencillo e hilarante pero de profunda denuncia social, por lo menos con ellos el pueblo, a carcajada limpia, reflexionaría y aprendería sobre temas serios, lacerantes y comunes en Latinoamérica. ¿Y el soberano? La Constitución deposita sobre sus hombros la ficción del poder, ese poder secuestrado por los politiqueros en favor de sus ideologías partidistas o intereses personales.

Es hora de que “el soberano” se empodere de su rol y ejerza activamente su poder en la vida pública como sociedad organizada, y que de una vez por todas deslegitime a aquellas autodenominadas organizaciones sociales, que no son más que prospectos de politiqueros de poca monta organizados, que solo se representan a sí mismos.

Si los mandatarios en la Asamblea desconocen el mandato popular, esto es el modelo que representa el presidente de la República, que el mandante gobierne con el Ejecutivo a través de la democracia directa y reivindique su calidad de soberano.