Orden, disciplina y conciencia comunitaria

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Orden, disciplina y conciencia comunitaria

Si la sociedad se hastiara de sus excesos, huye victimizándose, para luego boicotear al gobierno de turno y generar la percepción de que antes se estaba mejor.

La oposición se encuentra activa desde el día uno del Gobierno del encuentro. Sus objetivos, de ser posible: ocultar la corrupción de la década robada, distraer la atención vía confrontación, ya que no hay nada que distraiga más a la sociedad que una buena bronca; por último, tratar de tirar abajo los juicios que juzgaron y condenaron los delitos cometidos por burócratas a todo nivel, dentro del gobierno de la revolución ciudadana.

La receta seguida por la RC, Revolución Ciudadana de Rafael Correa, es dividir, destruir la imagen institucional, desarticular los organismos de control, de inteligencia, de seguridad y de justicia; para infiltrarlas con sus seguidores, luego cómplices en la corrupción y/o encubrimiento. El resultado: una sociedad dividida, vulnerable, manipulable, necesitada y desesperada, terreno fértil para la figura mesiánica, a la que cualquier exceso le sea justificado porque el fin justifica los medios. Si la sociedad se hastiara de sus excesos, huye victimizándose, para luego boicotear al gobierno de turno y generar la percepción de que antes se estaba mejor.

¿Cómo crear las condiciones idóneas para combatir al gobierno de turno, “el enemigo”?: a) generando problemas internos, debilitando su imagen, dando la sensación de desconexión con el pueblo y sus necesidades; b) boicoteando desde la Asamblea las leyes que le permitan al Ejecutivo cumplir su plan de trabajo; c) minando los recursos con paralizaciones de movimientos “sociales”, bloqueando los ingresos y aumentando los gastos; d) generar en la comunidad la sensación de la pérdida de sus derechos fundamentales ante la falta de dinero, de empleo y seguridad.

Bajo tales circunstancias la oposición consigue manipular al pueblo creando en este la obsesión de retornar al modelo anterior bajo aquel sofisma de que “robaron pero estábamos mejor”. Por eso es que necesitan la anarquía, para que no exista orden, disciplina, sentido de comunidad y unidad de esta; porque esos justamente son los elementos para combatir el populismo y el narcosocialismo que pretende, desesperadamente, retornar al poder.