Columnas

Irresponsabilidad ciudadana

Se define como la incapacidad, falta de voluntad de un individuo para cumplir con una obligación o tarea asignada

La irresponsabilidad ciudadana se define como la incapacidad, falta de voluntad de un individuo para cumplir con una obligación o tarea asignada. La irresponsabilidad social es el reflejo de que los integrantes de una sociedad no toman en consideración las repercusiones que tiene su accionar sobre ella, lo cual evidencia la carencia de respeto a los principios y valores por los que están llamados a regirse en sus relaciones con los demás.

Al 30 de marzo del presente año registramos un total de 327.325 casos positivos de Sars COVID 2; el total de fallecidos fue de 16.738, según datos del MSP, consecuencias estas de la irresponsabilidad social que no toma conciencia de que al irrespetar las normas y protocolos de bioseguridad se está poniendo en riesgo la vida propia y la de los demás; dicho acto debería ser incorporado como atentado criminal contra la vida en el COIP, debiendo ser sancionado como corresponde a su gravedad.

Las causas las tenemos evidenciadas en los titulares de los diarios, noticieros de radio y televisión: el irrespeto a las normas de bioseguridad o a las disposiciones de confinamiento, ante fiestas clandestinas, playas abarrotadas, causantes de los rebrotes de la pandemia, con los trágicos resultados que hemos manifestado en líneas anteriores.

Iguales circunstancias se presentan en los procesos electorales, en cuanto a escoger mandatarios o representantes de elección popular se refiere. La irresponsabilidad del voto emocional que responde a la pasión más que a la razón, ha traído como consecuencia la tragedia vivida en lo social, económico, laboral y de salud durante los últimos catorce años de gobiernos socialistas, de correístas, recordados por la corrupción y entregados a los carteles delincuenciales.

Este 11 de abril estamos ante la posibilidad de votar responsable y racionalmente, teniendo presente que el correísmo y el morenismo, como sus delegados, la misma “m…” son; por lo que votar en contra de los mismos se constituye en una obligación social, caso contrario iremos de mal en peor, gracias a la irresponsabilidad electoral ciudadana.