Desintoxicar al Ecuador

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Desintoxicar al Ecuador

"Hay que elegir honradez, capacidad y decencia para desintoxicar al Ecuador"

Ecuador se encuentra intoxicado de corrupción. Los 10 años del correato y el reparto de hospitales, en el cual, si leemos entre líneas la intervención de la exministra Romo, todo apunta a que se dio en Panamá hace poco más de un quinquenio, entre el loco que ama y el hombre fuerte del correato, como fue catalogado por la exjueza que ebria expresaba: “Quieres probar mi poder. Hago una llamada y te mueres en 30 minutos cara de ver…”.

Intoxicado está también en el sistema carcelario, donde muchos de los guías de las PPL pertenecían a bandas armadas, como los Choneros; solo así podemos explicar tanta matanza y descontrol al interior de las cárceles.

El Ecuador se encuentra intoxicado por los carteles de la droga, los cuales desde el correato se instalaron de manera especial en Santo Domingo de los Tsáchilas; y posterior a la salida de la base de Manta, los carteles mexicanos se tomaron Manabí y parte de Santa Elena, lugares de acopio, expendio, sea por micro o macro tráfico y exportación de estupefacientes.

El Ecuador se encuentra intoxicado de complicidad, cuando se compraron a China radares inservibles, lo que dio como resultado una invasión de narcoavionetas; con la apertura de las fronteras, sin exigir pasado judicial y con la cedulación de guerrilleros en la frontera norte por José Ignacio Chauvin, exsubsecretario de Gobierno y exasesor del Ministerio de Seguridad Interna y Externa del régimen de Rafael Correa, quien según sus propias versiones resultó ser el ecuatoriano que más contacto mantuvo con Raúl Reyes, el segundo jefe de las FARC, muerto el 1 de marzo de 2008 durante una incursión y bombardeo ilegal del Ejército colombiano en Angostura, en el noroeste de Ecuador, en un campamento clandestino. 

Cuando los asesinatos del general Jorge Gabela, el periodista Fausto Valdiviezo y la muerte de Froilán Jiménez en el sainete perverso del 30-S, siguen sin resolverse. Se encuentra intoxicado de indolencia, dejando caducar medicinas que hubieran salvado la vida de algunos ecuatorianos. 

Hay que elegir honradez, capacidad y decencia para desintoxicar al Ecuador.