Editorial | Riesgo latente en Quito
Quito convive con una amenaza conocida y persistente: los deslizamientos de tierra
Quito convive con una amenaza conocida y persistente: los deslizamientos de tierra, un patrón que ya ha sido advertido por informes técnicos y recogido de forma reiterada por medios nacionales e internacionales. La expansión urbana sobre laderas inestables y bordes de quebrada mantiene a decenas de familias en vilo.
En el norte de la ciudad, varios barrios levantados junto a taludes erosionados muestran grietas, hundimientos y viviendas al filo de precipicios. En otro punto cercano, el suelo ha cedido progresivamente y los moradores temen perder su patrimonio. A ello se suma la zona ubicada sobre el túnel que conecta el centro con los valles, donde existen señales de inestabilidad que podrían comprometer no solo casas, sino una vía estratégica para la movilidad capitalina.
Frente a este escenario, inquieta que se reactiven permisos de construcción en áreas calificadas como antitécnicas. La prevención no puede subordinarse a intereses coyunturales ni a decisiones administrativas que ignoren estudios de riesgo. El Municipio debe asumir con seriedad una política de largo aliento: ordenamiento territorial riguroso, control efectivo del uso de suelo y obras de mitigación sostenibles. Las contenciones temporales no resuelven un problema estructural. Permitir que la ciudad crezca sin límites claros en zonas frágiles solo augura tragedias futuras.