Columnas

La anarquía en el poder

Todo lo cual revela que es la anarquía la que ejerce el poder.

“Cualquiera que niegue la autoridad y luche contra ella es un anarquista” (Sebastien Faure, 1858-1042). Traigo a colación la frase de dicho filósofo anarquista, dados los acontecimientos de los meses finales del año 2019 y los del primer día del año 2020. Acontecimientos en los que pareciera que al Gobierno se le fue de las manos, es decir perdió frente a la ciudadanía, el poder, con una Policía huérfana de protección, no solo en cuanto a implementos se refiere, sino siendo objeto de mofa, burla, irrespeto ciudadano en todos los ámbitos; donde la muchedumbre y la delincuencia le perdieron el respeto, la agreden de palabra y obra, la desafían, enjuician, ante el escaso o inexistente apoyo gubernamental, con una legislación prodelincuente, contra la cual los legisladores voltean la mirada y poco o nada hacen por corregirla.

Burócratas cuestionados, que en lugar de trabajar para los cargos que fueron elegidos se dedican a realizar campaña anticipada a favor de su partido, a vista y paciencia de la “autoridad electoral”, la cual, transgrediendo la legalidad, se convierte en “cómplice” de la impunidad al declarar que no existieron manejos irregulares por parte del movimiento del exgobierno, pese a existir un juicio en el que se ventilan pruebas de corrupción y sobornos.

Una “justicia” aún correísta, con los ojos vendados para no ver realidades, pero con los oídos agudos para seguir instrucciones del “capo di capi”, haciéndose incapaces de juzgar los hechos de vandalismo y golpismo organizados desde los integrantes del Foro de Sao Paulo; utilizando para sus protervos fines, a estudiantes, dirigencias sindicalistas e indígenas. Todo esto a vista y paciencia, y me atrevería a decir, con el beneplácito de la CIDH, al parecer convertida en “madrina” de la izquierda internacional y “madrastra” de los derechos de la mayoría ciudadana, perjudicada, agredida, esquilmada y lesionada por los vándalos golpistas, aquellos a los que con descaro y desparpajo protegen, so pretexto de precautelar su seguridad. Todo lo cual revela que es la anarquía la que ejerce el poder.