El candidote

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El candidote

"En la política tenemos un par de personajes a los que les cabe tal definición, sea como propia de su personalidad o adquirida por conveniencia electoral"

Cándida es una persona sencilla, ingenua, sin malicia, astucia, picardía o doblez. En la política tenemos un par de personajes a los que les cabe tal definición, sea como propia de su personalidad o adquirida por conveniencia electoral.

La imagen y posicionamiento del nombre del candidato son fundamentales en política, sin importar si es por jocoso o poco serio; tal es así que en la actualidad las encuestas posicionan en los primeros lugares a un candidato calificado de lelo, y otorgan posibilidades a otro que, por sus “ocurrencias”, nunca dejó de estar en redes sociales. ¿Qué tienen en común ambos personajes? Su proceder percibido como auténticamente disparatado, a veces ridículamente desconectado de la realidad, características suficientes para rechazar al postulante que las posea. Pero tratándose del voto ciudadano entran al juego otros elementos, tales como el agobio generado por la inseguridad, el alto consumo de drogas, el desempleo, la pobreza y el hartazgo contra la clase política corrupta, lo que hace que el pueblo no quiera tomarse lo político en serio y vea con agrado un poco de humor y candidez; total si jodido ya está, por lo menos en época de pandemia y de campaña, jodidos pero divertidos.

A los marqueteros les interesa que su candidato llegue al poder sin importar si resulta un desastre como gobernante. Bajo tal premisa, los maquiavélicos marqueteros correístas identificaron tales características y escogieron de candidato a un muchacho común, quien asume con naturalidad la imagen de “lelo”, a quien lo presentan como “el títere” del expresidente Correa (su consejero en el futuro gobierno populista). Solo así se entiende aquella estrategia de ofertas, aparentemente disparatadas, como que sin plata pueda ofrecer $1.000 USD a un millón de familias, proponer minería explotando celulares viejos, propuestas de un muchacho que escucha “El Chavón” como cualquier joven del pueblo. 

Reuniendo estos elementos entenderemos, pese a todo, el resultado ilógico de la intención del voto irresponsable e irracional en favor de quien el correísmo presenta como su candidote.