Columnas

Renacer del civismo o ilusiones

Mis mejores deseos de que el naciente gobierno acierte, eso favorece a todos. La crisis que hereda no permite equivocaciones, hay un país socialmente fragmentado, políticamente radicalizado.

Se inició un nuevo gobierno en emotiva ceremonia acompañada del renacer de anhelos cívicos que se aspira se conviertan en alegres realidades. Inversamente pueden devenir en ilusiones truncas, nacidas de tener falsas percepciones cuando los hechos no concuerdan con las palabras.

El discurso presidencial lució lleno de buenas intenciones; aquello lo valora el país, que sintió un alivio democrático con la elección de Guillermo Lasso. Igual reacción tuvo con la de autoridades de la Asamblea Nacional, al parecer sin componendas que anteponen visiones personales y sacrifican el interés nacional. Satisface que la presida una mujer sencilla, luchadora por sus ideas, Guadalupe Llori, injustamente perseguida en el pasado, coincidiendo con una renovada Izquierda Democrática, liderada por Xavier Hervas, que exhibe una adecuada lectura de la actualidad nacional y global.

Mis mejores deseos para que el naciente gobierno acierte, eso favorece a todos. La crisis que hereda no permite equivocaciones, hay un país socialmente fragmentado, políticamente radicalizado. El combate a la corrupción, el crecimiento de la pobreza, merecen una definida gestión que evite explosivas reacciones sociales. Llegó el momento de demostrar cómo encauzar al Ecuador por la senda de un progreso y bienestar sustentables. El gobierno necesita generar confianza y credibilidad con acciones concretas de beneficio nacional.

Soy optimista en mis deseos ciudadanos de ver florecer una más amplia y profunda democracia. Sigo creyendo, con Espejo y Alfaro, que algún resucitará la patria, que las ansias de justicia que anidan en el más hondo sentimiento de la sociedad se volverán tangibles vivencias. Aspiro a que la verdad, la racionalidad, el desinterés, el vivir decente y honradamente, no sean quimeras reservadas al idealismo de poetas, novelistas o narradores literarios; que una convivencia alumbrada por la actitud sincera, la seguridad jurídica, el respeto a derechos y el cumplimiento de deberes, resplandezcan con la luz de la sensatez, la equidad, la libertad, en una sociedad armonizada por un destino común que nos conduzca a vivir en paz y con seguridad.