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Quién paga los despilfarros en el IESS

Los culpables de los abusos, a sabiendas de que en el país prevalece la impunidad, apuestan a que por el paso del tiempo se olviden sus fechorías.

Durante las festividades de fin de año se difundió un informe del estudio realizado a las finanzas del IESS. En esencia se hicieron públicos los rumores y comentarios sobre la crítica situación de una institución fundamental en la supervivencia de los ecuatorianos, la que los protege de riesgos o situaciones emergentes como vejez, discapacidad, accidentes, enfermedades, viudez, muerte, cesantía laboral.

Si es reprochable que el anterior gobierno presidido por el Ec. Rafael Correa en su proyecto político absolutista de tener bajo su control y dependencia las actividades de entidades públicas, semipúblicas y privadas, haya quitado el aporte del Estado al IESS, aumentara sin financiamiento beneficiarios o utilizara sus recursos para usarlos como caja chica vía préstamos o ejecutar “obras de su gobierno”, tampoco se justifica que el actual gobierno y la Asamblea Legislativa no hayan hecho nada por proteger una entidad que debe entenderse pertenece a sus afiliados y por ende a ellos corresponde dirigirla y administrarla.

Los culpables de los abusos, a sabiendas de que en el país prevalece la impunidad, apuestan a que por el paso del tiempo se olviden sus fechorías. Los directivos contra quienes existen más cuestionamientos, Ramiro González y Richard Espinosa, están el uno prófugo y el otro gozando de un cargo en el servicio exterior pagado por los ecuatorianos. Increíble pero cierto, tan cierto como la sugerencia del informe sobre la situación del IESS que recomienda que los afiliados aumenten el porcentaje de aportes o que el Estado (léase de los impuestos que pagan los ecuatorianos) aumente el aporte, o el IESS en pocos años más no tendrá para pagar pensiones a sus jubilados y por ende tampoco tendrá recursos para atender el área de la salud y otras prestaciones; mientras tanto, los causantes de la debacle gozan de su bonanza.

Es hora de que los afiliados sin distinciones se unan, se organicen y asuman el manejo del IESS, manteniendo los principios constitucionales de inclusión, obligatoriedad, suficiencia, integración, solidaridad y subsidiaridad. Lo que no se puede aceptar es tanta ignominia.