Columnas

Incertidumbre electoral

Las dos candidaturas que capten más votación definirán la elección en una segunda vuelta.

El Ecuador se aproxima a elegir nuevo presidente, vicepresidente, legisladores y lo único cierto es la incertidumbre. Candidatos no faltarán, pero la crítica situación del país requiere de propuestas claras, concretas, para superar los graves problemas existentes y que pueda renacer el optimismo de un mejor futuro. Los postulantes deben precisar qué sistema de gobierno implementará: democrático o estatista; si desconcentrará el poder y reformaría territorialmente la administración del Estado; qué haría para que la administración de justicia sea independiente, imparcial, confiable, y no parte de repartos políticos; cómo controlaría la corrupción, qué acuerdos de gobernabilidad propone ante la radicalización política, cómo reactivaría la economía y qué medidas específicas adoptaría para estimular al genuino sector productivo: agropecuario, acuícola, pesquero; de qué manera piensa racionalizar el gasto y la inversión pública con un presupuesto fiscal altamente deficitario; qué acciones emprenderá para moralizar e independizar al IESS; cómo piensa mejorar la calidad de la educación y la atención en salud; qué acciones adoptaría en explotación y administración de recursos naturales, en medio ambiente, en prestación de servicios básicos. Son de tal magnitud y complejidad los anhelos ciudadanos represados, que la improvisación y la oferta vacía de contenido nos conducirá a un hondo despeñadero.

El país necesita un planteamiento convocante que priorice objetivos nacionales, un gobernante con convicciones y principios firmes, seguro en sus decisiones, que no haga lo que llega a saber, sino que sepa lo que hace. Las organizaciones políticas lucen débiles, carentes de tesis doctrinarias, son grupos con un membrete que se unen con fines electorales y ambiciones personales. A los electores corresponde analizar antecedentes de los aspirantes, sus servicios a la sociedad, su experiencia, sus cualidades o defectos.

Es prematuro hacer pronósticos, pero está claro que habrá una fragmentación electoral. Las dos candidaturas que capten más votación definirán la elección en una segunda vuelta.