Columnas

¿IESS en bancarrota?

"El actual gobierno nada ha hecho por rehabilitar al IESS, lo mantiene como botín, dirigiéndolo con gente de su confianza. La atención en el área de salud es reducto de una cadena de negociados"

Los ecuatorianos honestos no contaminados con la corrupción imperante, sienten con sobradas razones repudio por el daño causado, sobre todo en estos últimos 13 años. El país ha tocado fondo moral, económica y socialmente; se han distorsionado conceptos. Quienes gobiernan manejan los recursos públicos como propios, olvidando que los tributos que pagan los ciudadanos para funcionamiento de instituciones públicas y pago de remuneraciones a funcionarios, deben ser administrados transparente y austeramente. Los trámites administrativos o judiciales, salvo excepciones, se deciden con sobornos; el costo de esa inmoralidad es una creciente pobreza colectiva.

El IESS, una entidad vital en materia de solidaridad social es un ejemplo de la incorrecta utilización de dineros de los afiliados, que aportan más del 20 % de su salario para protegerse de contingencias futuras. En el anterior gobierno se suspendió el aporte estatal del 40 % para financiar las pensiones jubilares, un verdadero atentado contra los miles de pensionistas que dependen de ese ingreso para su supervivencia. A ese grave daño se agregó el utilizar recursos de la seguridad social en la compra de bonos del Estado para atender derroches gubernamentales. El expresidente del organismo, Richard Espinosa, contrató con altos sobreprecios la construcción de hospitales en la campaña electoral del 2017, financiándolos con el traspaso de fondos destinados a jubilación, a salud. Ahora disfruta de un cargo en el servicio exterior, pagado por los ecuatorianos perjudicados con su censurable gestión.

El actual gobierno nada ha hecho por rehabilitar al IESS, lo mantiene como botín, dirigiéndolo con gente de su confianza.

La atención en el área de salud es reducto de una cadena de negociados, el pago del aporte del Estado está atrasado, sin entender que es un pago prioritario del que depende la supervivencia de grupos vulnerables. Pero busca cómo superar la crisis incrementando el aporte de los afiliados.

Al IESS se lo rescata del reparto político clientelar y deshonesto y se lo administra técnica e independientemente, o terminará en bancarrota.