Columnas

Feliz Año Nuevo

"Nos corresponde admitir lo adverso, que sirve para templar el espíritu, superar dificultades"

Hay ganas de quemar el 2020. Las drásticas e inconsultas medidas del Gobierno decretando nuevo estado de excepción, incluyendo impedimento de movilidad por placa de vehículos no tienen relación con el problema sanitario, solo bloquean esfuerzos de recuperación económica e incrementan la angustiosa crisis que viven muchos hogares, perturbando además las tradicionales festividades de Navidad y fin de año.

Es pertinente controlar aglomeraciones, restringir reuniones, eso se entiende, lo que no se entiende es pretender encierros humanos con criterios carentes de lógica, ajenos a realidades; eso provoca reacciones contrarias a la medida.

Un nuevo año invita a renovar ilusiones, desafíos, refrescar anhelos, propósitos. La epidemia nos enseñó a reconocer situaciones que antes no valorábamos en su justa dimensión; nos corresponde admitir lo adverso, que sirve para templar el espíritu, superar dificultades. “No hay caminos sin barrancos”, señalaba Cervantes, innegable verdad que impone mantener palpitando la esperanza de mejores días. Sin motivaciones, sin luchar, se derrumba el ánimo y eso no ayuda en nada.

Se espera que en el nuevo año se sancionen robos en medicinas e insumos que han costado la vida y salud a miles de personas y perjudicado al país en centenares de millones de dólares; que no se repitan fallos judiciales protegiendo a procesados penalmente, permitiendo que sean candidatos y eludan su condena. Eso es una burla al país. Ojalá se concluyan los casos de grandes sobreprecios en refinerías, hidroeléctricas, carreteras, edificios, reconstrucción, preventa de petróleo, y un largo etcétera, que amenazan quedar en la impunidad.

En su profundo filosofar, los griegos en su época de oro de antes e inicios de la era cristiana, sugerían una trilogía de factores que ayudan a sentirnos bien: “salud, tranquilidad, buen ánimo”. Me he adherido invariablemente al impecable mensaje de Aristóteles: “la felicidad solo se consigue con la práctica permanente de las virtudes humanas”, sin olvidar que nada engrandece más a un ser humano que la grandeza de su corazón.

Feliz 2021, estimados lectores de EXPRESO.