Créditos tramposos

  Columnas

Créditos tramposos

Esa práctica tramposa en épocas pasadas se efectuaba en sucres en cantidades que resultan diminutas frente a los millones de dólares con que se lo hace actualmente...

En Ecuador se producen escandalosos atracos a fondos públicos; el país se acostumbró a escucharlos y casi nadie se inmuta. Se ignora o no se comprende que muchas obras públicas o mejoras en servicios públicos de beneficio común pudieron haberse hecho si no hubiese deshonestidad en el uso de dineros que pertenecen a todos los ecuatorianos.

En los últimos días los medios de comunicación, que afortunadamente no esconden información, han publicado que organismos de crédito del Estado, como la Corporación Financiera Nacional y el Banco del Pacífico, han hecho préstamos a personas o “empresas” que no tienen el suficiente respaldo para honrar sus créditos, evidenciando que estos han sido otorgados por influencias políticas o por soborno entregado al funcionario que los confirió. Se espera que se identifique a quienes como personas naturales, representantes legales de compañías o funcionarios están involucrados y estas tropelías no queden en la impunidad para que no se afecte a clientes o terceros de buena fe.

No es nueva esta forma de utilizar instituciones estatales para obtener préstamos que no se pagan. Históricamente, “hábilmente” alguien poseía o adquiría un bien de poco valor y obtenía un crédito en el entonces Banco de Fomento; luego entregaba en dación en pago ese bien, sabiendo que su valor era muy inferior al crédito obtenido. Esa práctica tramposa en épocas pasadas se efectuaba en sucres en cantidades que resultan diminutas frente a los millones de dólares con que se lo hace actualmente, aunque el mecanismo de utilizar la dación en pago se mantiene y según lo denunciado, con la colaboración de jueces inmorales obligan a que se acepte esa forma dolosa de extinguir la obligación.

El crédito es un factor de gran influencia en el crecimiento económico de una sociedad, se lo define como el cambio de una riqueza presente para multiplicar una riqueza futura, por eso debe ser otorgado justificadamente por organismos crediticios estatales, para no perjudicar a pequeños emprendedores que no tienen acceso a la banca privada, la cual tiene tasas de interés elevadas y además concentran el crédito en grandes empresas.