Los costos de los combustibles

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Los costos de los combustibles

Lo que no puede continuar es que el precio de venta de los combustibles siga agitando y paralizando al país con cierre de calles y carreteras en perjuicio de todos

No voy a referirme al precio de venta de combustibles al consumidor, que ha motivado amplios comentarios de analistas económicos, afirmando que tiene un precio subsidiado que favorece a los que más tienen y no a quienes menos tienen, a contrabandistas; que eliminar el subsidio serviría para que haya más recursos para educación, salud, seguridad, obligaciones prioritarias del Estado. Lo preocupante es que al subir su precio para sanear cuentas fiscales, ha provocado desde la restauración de la democracia (1979), paros, protestas, que afectan la paz, la frágil democracia, la gobernabilidad, al ser el Ecuador un país altamente especulativo, con mucha informalidad económica, lo cual hace que estas medidas incidan en el costo de vida de personas de menores ingresos.

El Ecuador inicia su farra petrolera en 1972 (antes se explotaba Ancón). Al comenzar a exportar el petróleo extraído desde la región amazónica, paralelamente se creaba la OPEP y el precio internacional se multiplicó por 10, lo que generó tentaciones por comisiones o propinas en dólares en la venta del mismo, que con el tiempo se convirtió en una mala costumbre que ha engendrado incontables nuevos ricos.

Hay que sincerar los verdaderos costos de producción de los combustibles, incluyendo refinación, gastos administrativos u operativos, comercialización, importación, transporte, distribución y demás gastos relacionados. En ese aspecto se podrían “encontrar” acuerdos para optimizarlos y lograr un manejo austero y eficiente de los mismos, lo cual reducirá el subsidio y contribuirá a corregir el déficit fiscal, que es lo que persigue el Gobierno. No es justo que una alegre administración y el enriquecimiento ilícito de unos, los siga pagando un ciudadano que nada tiene que ver con este reprochable festín.

No es pertinente cotejar precios de combustibles con países como Uruguay, Chile, Costa Rica, que no tienen petróleo y deben importarlo en su totalidad con mayores costos. Lo que no puede continuar es que el precio de venta de los combustibles siga agitando y paralizando al país con cierre de calles y carreteras en perjuicio de todos.