Columnas

Cambio y retorno

Si eso aconteciera podría emerger la posibilidad de aplazar elecciones...

Por mi adhesión a la lógica aristotélica, no estoy entre quienes creen en una diferente sociedad después de esta paralización. La historia, maestra de la vida, nos enseña que epidemias semejantes quedan como recuerdo de los esfuerzos que hizo la ciencia médica para encontrar el antídoto y vencerla, acompañada de la tristeza de incontables víctimas. También existieron pandemias políticas que provocaron guerras que costaron muchísimas vidas, pero no cambiaron las conductas humanas; las ambiciones y los intereses personales prevalecieron en perjuicio del bien común.

Ojalá este aislamiento nos ayude a reflexionar y restauremos primordialmente la práctica de valores, al menos a la naturaleza se la observa visiblemente refrescada sin la agresión de su más conspicuo depredador: el ser humano.

El país deberá retornar a sus actividades. Las necesidades de supervivencia imponen coexistir con este virus hasta encontrar la vacuna o medicamentos que lo contrarresten. Hasta tanto, para evitar contagios hay que mantener los cuidados básicos sugeridos: aseo de manos, uso de mascarillas, distanciamiento interpersonal de 1 a 2 metros, uso de desinfectantes, sumados a mejorar defensas inmunológicas. Es de aspirar que en esta nueva etapa exista un mejor criterio en políticas gubernamentales y no se repitan improvisaciones que tienen un elevado costo, reflejado en gritos angustiosos de personas suplicando atención o pidiendo sepultar a fallecidos, cuyo número real no está claramente establecido.

El país debe enfrentar una crisis económica de grandes proporciones en relación al tamaño de su economía. El actual gobierno tiene escasa credibilidad y ha perdido capacidad de diálogo con varios sectores sociales. Se requieren acuerdos mínimos para enfrentar el desempleo, la pobreza; no se puede seguir dando palos de ciego. Superar la situación demanda desprendimiento, sobre todo de actores políticos. Si eso aconteciera podría emerger la posibilidad de aplazar elecciones y que surja un gobierno transitorio de unidad nacional, que siente las bases de un Ecuador con más justicia, menos inequidad, más solidaridad.