América Latina y sus dilemas

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América Latina y sus dilemas

Es imperativo vencer esa radicalización buscando consensos mínimos entre los distintos actores y sectores sociales, considerando la diversidad étnica y cultural que caracteriza a los diferentes países’.

Chile eligió un nuevo presidente. En un análisis simplista se entendería el resultado electoral como expresión del tradicional péndulo político latinoamericano, en que la mayoría vota en contra de quienes gobiernan.

En esa percepción se podría afirmar que hay un castigo a la gestión del presidente Piñera, que representa una tendencia que se considera de derecha, en que explotó una violencia callejera que puso en vilo la democracia en ese país.

El electo presidente Boric ofrecía un cambio que en esencia señalaba que lo peor que podría sucederle al país era mantenerse inmóvil, y pedía atreverse a vencer el miedo y votar por la esperanza de un mejor futuro, con justicia social, menos inequidades, priorizando lo ecológico y más inclusión de grupos históricamente discriminados.

El apoyo que recibió de sectores de centroizquierda que formaron gobiernos llamados de Concertación, como los expresidentes socialistas Lagos y Bachelet, y los expresidentes de la Democracia Cristiana Alwyn y Frei, que respetaron las reglas de la democracia, fortalecieron su campaña, al ofrecer un gobierno aparentemente más convocante que el de su contendor republicano.

América Latina debe superar ese espíritu de confrontación heredado del siglo XX que originó dos guerras mundiales.

Su principal desafío es disuadir posiciones polarizadas entre quienes buscan mantener una democracia formal alejada de las reales aspiraciones sociales y aquellos que promueven un Estado totalitario que sacrifica libertades y pone las instituciones al servicio del grupo gobernante, incluyendo anteponer resentimientos o revanchismos sociales y proteger actos de corrupción de sus partidarios.

Es imperativo vencer esa radicalización buscando consensos mínimos entre los distintos actores y sectores sociales, considerando la diversidad étnica y cultural que caracteriza a los diferentes países, para posibilitar alcanzar mayores niveles de bienestar en todas las regiones, sepultar el populismo demagógico, la mentira, las conveniencias de grupo, los pactos de trastienda, el clientelismo electoral, que lo único que consiguieron es desmejorar las condiciones de vida de la población.