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Medardo Mora Solórzano | Frente patriótico democrático

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No se equivocan quienes nos consideran un Estado al borde de ser fallido

El patriotismo no está de moda en Ecuador. La política se ha reducido a campañas propagandísticas y electorales, olvidando la creciente crisis que viven los ecuatorianos.

La esencia de la actividad política es proponer tesis que busquen mejorar la calidad de vida del conjunto de la población, es esencialmente vocación de servicio, es tener ética, conocimientos, para dirigir los destinos del país, conocer el complejo mundo de la administración estatal.

El Ecuador no puede continuar en una limitada y recurrente disputa entre correísmo y anticorreísmo, escogiendo visceral o emotivamente el mal menor, eligiendo al azar, mientras los problemas estructurales del país siguen profundizándose.

Los ecuatorianos están pagando un alto costo por las improvisaciones con las que han venido eligiendo durante este siglo XXI; es hora de enfrentar resuelta y responsablemente esta debacle que amenaza la estabilidad de la república y deteriora la institucionalidad. No se equivocan quienes nos consideran un Estado al borde de ser fallido.

Los ecuatorianos de todos los sectores sociales, económicos y políticos que piensen en un país mejor deben unirse en un gran frente patriótico, estructurar un gran movimiento que esté decidido a rescatar el país con base en una propuesta con objetivos nacionales y metas definidas. Eso demanda amplios diálogos, sin más exclusiones que aquellas posturas sectarias, totalitarias, de politiqueros de oficio de mala reputación. Establecidos fines y propósitos, sin anteponer personalismos, se definirá el abanderado de esta causa, que debe tener aceptación ciudadana medida en una encuesta seria, que le posibilite construir gobernabilidad y credibilidad, y a quien habrá que darle la confianza y respaldo económico para enfrentar maquinarias electoralistas que cuentan con grandes recursos.

Sin unidad es imposible dar una batalla competitiva, seguiremos sin rumbo y como una sociedad al garete, en manos del crimen organizado, de la corrupción, de ambiciosos fatuos, huérfanos de un espíritu patriótico.

En la unión crece lo más pequeño, en la desunión se desmorona lo más grande.