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Medardo Mora: Reflexiones posconsulta

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Le queda el reto de demostrar que merece que se le ratifique la confianza el 2025

Quedó claro por los resultados de la Consulta que no triunfó la tesis del 11 veces SÍ promovida por el Gobierno, ni mucho menos la del 11 veces NO promovida por la oposición. Los números evidencian que la mayoría ciudadana votó por lo que consideró beneficioso para el país y para sus conveniencias, sin dejarse seducir por campañas clientelares hechas por radicalizados actores políticos que manipulan troles en redes sociales. Es innegable que existe un amplio sector ciudadano que está en desacuerdo con posturas controversiales exageradas y busca que prevalezca lo sensato y justo, aun a sabiendas de que en un país seducido por la mentira y la corrupción, donde no hay justicia, tener la razón es peligroso, como decía Francisco de Quevedo.

Hay que resaltar que la pregunta que más respaldo tuvo es la de confianza en las Fuerzas Armadas en el control de la seguridad; en cambio ese respaldo disminuye en preguntas relacionadas con tener jueces especializados más confiables, en la extradición de delincuentes que cometan delitos graves, en el decomiso de armas o bienes mal habidos, lo cual demuestra los avances de la delincuencia organizada y la descomposición moral existente. En lo consultado sobre arbitraje internacional y contratación laboral, prevaleció la duda de que aquello podría ser perjudicial al país y afectar derechos de los trabajadores.

El presidente Noboa logró su propósito mediático de afianzarse por el tiempo que le falta para terminar su corto período y presentarse como una opción robustecida a la reelección. Le queda el reto de demostrar que merece que se le ratifique la confianza el 2025, ello le exige acciones concretas que evidencien que está actuando como gobernante y no solo como candidato, obrar con mayor transparencia y objetivos claros. En la Consulta priorizó la promoción del resultado y abandonó explicaciones más didácticas que pudieron contribuir a un mejor resultado.

Quedan pendientes asuntos de mayor trascendencia, como terminar con partidos políticos de membrete, reorganizar el poder judicial, reformar el poder legislativo, eliminar el CPCCS, establecer el voto facultativo, entre otros.