Columnas

Martin Pallares: Pobre Taiano, tanto que se esmeró

...debe haber sido muy duro para él y también para su compañero Henry Kronfle aprobar una resolución que era la expresión más patética

Vicente Taiano es un asambleísta serio. Siempre trata de hacer sus tareas con responsabilidad y por eso es la cara que el Partido Social Cristiano quiere promover para espantar esa imagen arrabalera que proyectaban en la anterior legislatura Luis Almeida y Pablo Muentes, a pesar de las grandes inversiones que, se notaba, esta pareja hacía en vistosos ternos, fosforescentes pañuelos de seda y zapatos de apariencia italiana. Pero, ¡oh!, pobre Taiano: se esmeró tanto y tan bien en justificar la censura y destitución de Guillermo Lasso para que, a la hora de los bifes, le hayan dejado como al puerco.

Taiano ensayó un alegato, impecable en su estructura, según el cual no importa que Lasso ya no es presidente porque el juicio había comenzado cuando lo era. Además, se esmeró en esconder el detallito de que ya no se lo puede destituir porque, según la lógica más elemental, a nadie se lo puede destituir de un cargo que no tiene. Pero luego vino la intervención de Anita Galarza, a quien estos abogados atildados y pulidos ven por encima del hombro. Ella les dijo que tenían razón en que Lasso era el peor presidente de la historia universal pero que aprobar una censura les iba costar platita porque algún organismo internacional podría obligarlos a indemnizar a Lasso. 

Además, aterrorizaba en el hemiciclo el pedido de Lasso a la Corte Constitucional para que haga seguimiento a su dictamen sobre el juicio político y que hubiera podido significar la destitución de todos los comedidos que querían votar por su censura. Con el terror de perder su platita-divino-tesoro y eventualmente ser destituidos, los compañeros de Taiano aprobaron una resolución que pudo haberla redactado una cooperativa de taxis. Pobre Taiano: debe haber sido muy duro para él y también para su compañero Henry Kronfle aprobar una resolución que era la expresión más patética de su capitulación.

El episodio de Taiano resume la derrota épica que sufrió la Asamblea sin que hubiese habido ni un solo asambleísta que defendiera a Lasso. De una censura que esperaban sea la coronación de sus carreras, los asambleístas tuvieran que rebajarse a una mísera resolución donde dicen lo que suponen que todos los ecuatorianos opinan: que Lasso es el presidente más malo de cuanto presidente haya parido la humanidad. El león terminó pariendo un ratoncito enfermo y asustado.