Martin Pallares | Caso Godoy y RC: más sospechas que certezas
¿Hubo algún acuerdo entre el correísmo y el gobierno para llegar a la fórmula que finalmente ganó?
Los motivos por los que el correísmo se adhirió al guion del Gobierno en la censura de Mario Godoy en la Asamblea son lo suficientemente extraños como para no pensar mal. Haberlo censurado, apegándose a una moción del gobiernismo, por “incompetencia manifiesta”, es decir, por ser un inútil, no es lo mismo que haberlo censurado por los motivos por los que este sujeto fue llevado a juicio político y que encendieron la indignación pública: corrupción para beneficiar al narco. Godoy no fue enjuiciado por ‘incompetente’, sino por ser el responsable político de que el Consejo de la Judicatura haya montado un operativo para que el juez Carlos Serrano falle a favor del narcotraficante Jezdimir Srdan y de no haber velado por la vida de ese juez que ahora tiene que vivir fuera del país. Haberlo censurado por esa causa fue el último y desesperado acto de protección que el Gobierno podía brindarle a Godoy, luego de haberlo protegido durante todo el proceso. Y el correísmo, al haberse adherido a esa moción, legitimó esa maniobra a favor de Godoy y de quién sabe qué otros oscuros intereses.
¿Que si la Revolución Ciudadana no votaba por esa moción Godoy se salvaba y el Gobierno podía achacarles complicidad con las mafias? Eso es verdad, pero es una verdad chimba porque también es cierto que podían presentar una moción diciendo que la censura era por corrupción y, si el Gobierno no votaba por ella, los correístas podían haberles achacado de lo mismo al gobiernismo, pero con una diferencia monumental: ese reproche habría sido mucho más verosímil. Era mucho más probable que la opinión pública entendiera que, sin una censura por corrupción y por amangualamiento con el narco, no había realmente un esfuerzo por sanear la justicia, que aceptar la boba e inocua “inoperancia manifiesta”.
¿Hubo algún acuerdo entre el correísmo y el Gobierno para llegar a la fórmula que finalmente ganó? La verdad es que no hay ninguna evidencia de aquello. Pero la decisión final del correísmo fue una pendejez tan mayúscula que se vuelve inevitable pensar que hubo algún acuerdo a cambio de algún tema avergonzante. Finalmente, si el Gobierno sigue teniendo el control del Consejo de la Judicatura, este le puede ser muy útil para conseguir favores. No hay que olvidar que el correísmo está lleno de casos de corrupción que se ventilan en los tribunales y que su ADN es perfectamente corruptible.