Columnas

El individuo como epicentro generador

Aquí se sigue castigando al individuo generador con una carga abrumadora de impuestos que solo repercuten en disminuir la competitividad.

Aquí se sigue castigando al individuo generador con una carga abrumadora de impuestos y trabas que solo repercuten en bajar la producción y disminuir la competitividad. El Estado se presenta como el gran beneficiario de una serie de sacrificios ciudadanos, pero pocos sacrificios son los que hace.

En este diario se publicó la noticia de que Petroecuador no tiene una valoración actualizada de la empresa y sus bienes, todo son aproximaciones y debe asegurar con la empresa estatal por la misma razón. La aerolínea estatal Tame pierde millones y sigue operando. ¿Quién supervisa? ¿Quién es responsable? Parece que nadie, pero en el ámbito de la empresa privada el Estado se da el lujo se imponer multas millonarias como si para el sector privado fuese fácil generar estos recursos; el doble estándar es vergonzoso.

Un empresario muy respetable y exitoso me decía: “aquí ya todos somos empleados estatales, haces lo que el Estado te deja hacer, dedicas un porcentaje altísimo de recursos para cumplir con todos los requisitos que impone para que puedas operar y te dice cómo debes operar”. El Estado asfixia a la empresa privada para poder sobrevivir con un tamaño que es caro e ineficiente. 

En un conversatorio un alto miembro de este gobierno decía: “la gente aprende a palo”, refiriéndose a altas multas impuestas a un sector determinado. Si bien existen múltiples teorías motivacionales, no veo por ningún lado una que intente procurar mejores conductas profesionales, empresariales e individuales con alicientes al buen comportamiento. Si queremos migrar de tecnología de energía, ¿por qué no dar alicientes que motiven a empresas a migrar hacia ellas? ¿Por qué no premiar las donaciones privadas a causas médicas o sociales con alicientes tributarios? ¿Por qué no facilitar la generación de empleo disminuyendo trabas y permisos para operar? Debemos cambiar el modelo mental de la norma de que existimos en torno al Estado, pues es este el que debe existir en torno al ciudadano. El Estado debe ser el facilitador de la gestión individual, en todos los aspectos, y no el ancla que nos previene de crecer.