Columnas

Tolerancia sí, extremismos no

Una reciente experiencia personal me llevó a visitar Andalucía, en España, junto con mi familia, y aquello actuó como detonante para la reflexión...

Había una vez un maravilloso lugar en el mundo en el que todos convivían en paz y armonía.

Estaban juntos cristianos, musulmanes y judíos. 

Este ejemplo, que no es frecuente, por cierto, pero que tampoco es único, me obligó a aterrizar inevitablemente en nuestra realidad mundial actual, tan convulsionada, con guerras brutales, de todo color y de todo sabor, así como en su inherente crueldad, en su gran violencia y en las innumerables víctimas inocentes. 

Hasta en nuestro propio continente, en la región latinoamericana, que incluye a nuestro país, Ecuador, se están presenciando numerosos brotes de intolerancia, acompañados con violentas e incontrolables manifestaciones vandálicas de distinta índole, cuya explicación total escapa completamente a nuestra racionalidad, por supuesto, si no caemos en los estereotipos y clichés que abundan para romantizar algunos aspectos. 

Una reciente experiencia personal me llevó a visitar Andalucía, en España, junto con mi familia, y aquello actuó como detonante para la reflexión sobre el pasado de la Península Ibérica, sobre lo acontecido entre los siglos VIII y XII. 

Esta época, en la que los musulmanes controlaban dicha península, dicho territorio experimentó un gran avance, tanto en lo intelectual como en lo cultural, y también en lo referente a la tolerancia religiosa. 

Aquí pudo emerger un Maimónides de la comunidad judía, con trascendentes contribuciones filosóficas y religiosas fundamentales para su creencia. 

En este mismo Estado musulmán medieval, sofisticado, también surgió un Averroes, cuyas ideas sirvieron de puente a la filosofía clásica antigua y a la medieval. 

¡Quedé deslumbrada con la mezquita de Córdoba. En su interior y sin destruirse mutuamente, se construyó una catedral gótica católica! 

Hagamos votos por la paz, por la tolerancia y por la sensatez, para que reinen en nuestro país...

¡Feliz Año!