Columnas

Educación a distancia

Solo un pueblo educado, que goce de buena salud, podrá surgir del subdesarrollo y de la pobreza en que viven vastos sectores de nuestra población.

El pasado 24 de septiembre, Fundación Ecuador celebró ‘online’, su vigésimo noveno aniversario, teniendo como propósito principal rendir cuentas a la comunidad de sus actividades, e incluyó la presentación del experto mexicano en temas de Educación, don Isaac Pérez Bolado, magíster de la Universidad de Buckingham.

El tema desarrollado por el conferencista fue La tecnología y los aprendizajes: retos en una educación a distancia, modalidad que ha adquirido una especial importancia durante estos últimos meses de pandemia a nivel global.

En forma súbita, en los cinco continentes, la mayor parte de los planteles, desde escuelas hasta universidades, se vieron obligados a implementar transmisiones vía internet, de sus clases regulares, inclusive muchos docentes transmitiendo desde sus propios hogares.

Una cosa es lo que estamos viviendo, una improvisación por la emergencia, y otra muy distinta, aprender de esta experiencia, forzada por las circunstancias, para prepararnos mejor a futuro, e implementar, con éxito, una estrategia para educar en forma sistemática a distancia.

La educación es un derecho fundamental, de nuestros jóvenes y niños, y a su vez, es una obligación de los Estados proporcionarla en forma gratuita.

La realidad ha sido impactante, no estuvimos preparados, no existían los recursos tecnológicos para hacerlo. Los estudiantes no tuvieron los medios para recibir las transmisiones, ni fácil acceso a internet.

El anterior y actual gobierno, ambos han fracasado rotundamente. El tan famoso programa de Escuelas del Milenio, como también el dinero desperdiciado en algunos proyectos universitarios como Yachay, en Imbabura, nos demuestran la demagogia de esos proyectos.

El gobierno entrante deberá evaluar el fracaso de utilizar ideológicamente el contenido de los textos, también los programas y los sistemas educativos aplicados durante los últimos catorce años de los gobiernos de Correa, Moreno y Glas. Deben corregir y destinar los recursos de que disponemos para utilizar mejor las herramientas tecnológicas con que contamos, y hacer de la educación a distancia una herramienta eficaz y útil en la educación.

En vez de tantas cadenas que no informan nada, dedicar algunos de los canales incautados, precisamente para este noble propósito, de educar a la población.

La administración municipal de Nebot durante largos quince años, en estrecha colaboración con Fundación Ecuador, impulsaron varios programas educativos, entre ellos, el programa televisado Aprendamos, que desarrolló variados temas, de gran utilidad para toda la ciudadanía.

También, el programa Más Libros, que beneficiaba a los padres de familia de escasos recursos, con textos gratuitos de alto contenido académico y gran calidad de impresión.

Lástima que esas valiosas iniciativas hayan sido suspendidas por la nueva administración municipal.

Es hora de entender el valor que tienen todas las iniciativas para proveer educación y salud a la población. Solo un pueblo educado, que goce de buena salud, podrá surgir del subdesarrollo y de la pobreza en que viven vastos sectores de nuestra población.