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El solo anuncio de la decisión de concesionar el quinto puente al sur de Guayaquil es un muy buen comienzo’.

El Gobierno, mientras resuelve su enfrentamiento con el Congreso, que le quiere poner trabas en su programa de trabajo, puede apurar acciones que dinamicen la economía con un agresivo plan de obras públicas, vía concesión de nuevas obras y el buen mantenimiento de las carreteras existentes.

El solo anuncio de la decisión de concesionar el quinto puente al sur de Guayaquil es un muy buen comienzo. Ya existe un diseño muy completo, que se hizo diez años atrás. Esa es una obra verdaderamente prioritaria, que beneficiará a todo el país en menor tiempo de transporte y ahorro de combustibles. Además, descongestionará el tráfico y permitirá una movilización más expedita de algunos rubros, especialmente perecibles.

Es una obra que por su magnitud e importancia dinamizará muchos rubros de nuestra economía y dará empleo a miles. Mientras más pronto se programe su contratación y se inicien los trámites de ejecución, muchísimo mejor. Igual, existen muchas otras obras públicas indispensables, que están en mora con la ciudadanía. La terminación de la Ruta Viva, las vías de acceso de Quito, son urgentes. Fue un error en su momento, no haber construido los dos túneles, con vías paralelas en ambos sentidos.

Todas las carreteras, especialmente las de mayor uso, los pasos de cordillera, la vía Santo Domingo, la de Pallatanga y Molleturo, deben ser concesionadas urgentemente y sometidas a continuas obras de prevención y adecuado mantenimiento para evitar costosas intervenciones y reparaciones posteriores. Las zonas más propicias de deslaves se pueden anticipar y corregir antes de que sucedan, incluso reemplazarlas con túneles de fácil construcción y ejecución. Todo financiarse con peajes, incluso generar un fondo especial de contingencias o mejoras.

El prevenir o anticiparse a los desastres, a los daños por deslaves y la dura acción de los inviernos, resulta más práctico y menos caro que dejar que las carreteras y puentes, se destruyan por la inacción y falta de mantenimiento. El jueves ocurrió un grave accidente con un puente en Manabí. El público, los choferes, los agricultores, todos están dispuestos a pagar por mejores vías, menor tiempo y evitar daños a sus vehículos.

Hay carreteras que son urgentes mantener, otras que hace mucho tiempo son una deuda pendiente; avergüenza la demora en su ejecución. La carretera que une la provincia de El Oro con Guayaquil, igual la de Manta. La vía del Sol se está destruyendo por falta de mantenimiento, igual las que conectan Loja con Cuenca y Machala.

El potencial de recibir más turismo debe ser una prioridad y una visión a largo plazo. El Ecuador es un país diverso y multicultural, que ofrece a nuestros visitantes, la posibilidad en pocas horas, desplazarse entre diferentes localidades, climas y culturas, cada una con sus propios particulares atractivos.

Es hora de revisar diferentes opciones para disminuir el tiempo de viaje entre Sierra, Costa y Oriente. Hace pocos años la Universidad San Francisco de Quito propuso una nueva ruta de conexión más rápida: apenas 100 km nuevos, uniendo en forma directa Lasso-La Maná en la provincia de Cotopaxi. Podría ser el momento de volver a considerar esa posibilidad.