Sentencia esperada

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Sentencia esperada

Por múltiples causas, sean estas de origen metabólico o genético, una gestación puede permitir el desarrollo de un ser que presente alteraciones de diversa índole,

El día 14 de abril asistí a un acto judicial durante el cual se debía conocer la sentencia relacionada con una causa de acción de protección con medida cautelar propuesta por el delegado provincial del Guayas de la Defensoría del Pueblo y una serie de asociaciones de pacientes víctimas de enfermedades raras, huérfanas o catastróficas, quienes consideraban que se lesionaban permanentemente sus derechos constitucionales, entre los que se destacan el derecho a una vida digna que asegure la salud, toda vez que por diversas razones, las instituciones del sector salud no atendían oportunamente sus necesidades terapéuticas, al no entregar, o hacerlo tardíamente, las medicinas que requerían para mantener su salud estabilizada, con miras a que estas ejerzan una acción paliativa y sobre todo para evitar retrocesos o recaídas que podían comprometer hasta sus vidas.

Por múltiples causas, sean estas de origen metabólico o genético, una gestación puede permitir el desarrollo de un ser que presente alteraciones de diversa índole, las cuales marcarán su existencia al evidenciarse luego del nacimiento, sea desde la misma etapa neonatal o tardíamente a lo largo de la vida, permitiendo la aparición de signos y síntomas que serán la expresión de diversos síndromes, los cuales gravitarán de manera permanente sobre ellos, produciendo una serie de alteraciones físicas, químicas o biológicas de magnitud variable.

Quienes padecen este tipo de enfermedades requieren de una atención especializada permanente, tanto médica como psicológica, para poder sobrellevar estoicamente sobre sus hombros un padecimiento que los acompañará de por vida y que debe ser atendido responsablemente y con agilidad máxima, toda vez que un retraso en la toma de una determinada medicina puede originar recaídas o tener consecuencias fatales.

Con tristeza contemplamos la impavidez de ciertos organismos frente a tantos derechos preteridos; sin embargo, la señora Jueza que tramitó esta causa obró con versación y criterio, dando la razón a miles de ecuatorianos desamparados. ¡Se hizo justicia!

Y sigo andando…