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Reacción tardía II

'Creo importante utilizar lo que el Dr. Nicolás Parducci S., inscribe en sus brillantes editoriales: ¿sería tan amable en darme su opinión?'.

Sobre mi experiencia referida en mi editorial anterior, conversaba con un muy querido y apreciado amigo, el Dr. A. P. H., quien me hizo caer en cuenta de que podría de manera práctica y altamente rentable, legalizarse la coima, la comisión o cualquier otro tipo de beneficio que pudiera derivarse de un alquiler, compra o contrato entre una persona natural o jurídica y un organismo o empresa estatal.

Él hacía referencia a un antecedente histórico de una empresa comercial gerenciada por un conocido y respetable ciudadano, A .I. B., quien llevaba una contabilidad muy precisa y rigurosa de sus actividades y en aquella época, habitualmente habían fiscalizadores de rentas del Ministerio de Finanzas que iban anualmente a las empresas para revisar sus contabilidades y el pago de los impuestos respectivos.

En la contabilidad que llevaba A.I.B., los fiscalizadores encontraban un rubro y al preguntar sobre el significado de los valores registrados en aquel, él respondía que eran las coimas que tenía que dar a los funcionarios de Finanzas que venían a hacer la inspección de su empresa diciéndoles: como ustedes comprenden, este es un gasto que refleja el dinero que les doy y que de alguna manera tengo que contabilizarlo en mi balance.

Con gran genialidad, mi amigo Dr. A. P. H., me decía que la solución del gran desorden financiero existente se basaría en el hecho de que todo el que recibe una participación o bonificación extrapresupuestaria, la declare y tribute sobre ella legalizándola, descontándole un 30 % que sería entregado físicamente al Estado.

Si el perjuicio de la década pasada se estima en $ 70.000 millones, el Estado habría recuperado de esos valores “non sanctos” usufructuados por el gran ejército de funcionarios pillos que se encontraban en la administración pública, la bicoca de $ 21 mil millones, que habrían ingresado al erario nacional y que buena falta nos hacen en los momentos actuales.

Creo importante utilizar lo que el Dr. Nicolás Parducci S., inscribe en sus brillantes editoriales: ¿sería tan amable en darme su opinión?

Y sigo andando…