Medicamentos I

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Medicamentos I

El Sercop, que debía haber desaparecido ya por su tenebroso accionar en materia de compras públicas, sigue participando en ellas con resultados verdaderamente catastróficos

Van casi dos años de gobierno y aún no se ha podido asegurar la existencia del 100 % de medicamentos que requieren los hospitales públicos para atención de sus pacientes con enfermedades comunes.

Preocupado por la problemática relacionada con la provisión de los mismos, el vicepresidente me consultó al respecto y le di la fórmula ‘in extenso’ para adquirirlos de buena calidad y a buen precio, ofreciéndole que en cuatro meses yo podría adquirirlos, contribución que a la luz de los acontecimientos debe reposar en el limbo burocrático.

El Sercop, que debía haber desaparecido ya por su tenebroso accionar en materia de compras públicas, sigue participando en ellas con resultados verdaderamente catastróficos.

El Sercop en sus subastas acepta la participación de fabricantes y laboratorios inexistentes o piratas; de ofertantes en calidad de personas naturales, lo cual es una escandalosa aberración; de productos sin certificaciones de calidad o carentes de Registro Sanitario que avalen su idoneidad farmacológica; de empresas que no tienen oficinas instaladas en el Ecuador, etc.

No puedo analizar la última subasta por cuestiones de espacio, pero les haré conocer algunos ejemplos:

Se solicitó Fluticasona, utilizada a nivel respiratorio, y analizadas las adjudicaciones, los cuatro primeros ofertantes no pudieron cumplir, habiéndose visto obligados a elegir al quinto, que era una empresa reconocida ampliamente en el país. Se ofertó Tamsulosina, utilizada en el tratamiento de la hipertrofia benigna de la próstata, oferta que fracasó y al momento no hay este medicamento en ningún hospital público. Se ofertó Levetiracetam, utilizado en el tratamiento de problemas convulsivos, con igual fracaso.

Pero lo extremadamente grave es el haberse aceptado la participación en la subasta de personas naturales, a sabiendas de que eso está absolutamente prohibido, ya que ninguna persona natural en el mundo puede ofertar medicamentos, salvo que se trate de alguien que compre un medicamento a un laboratorio descalificado, sin ninguna garantía y que haya decidido comercializarlo por su cuenta.

Y sigo andando…