Carta de lectores | Defender la libertad de expresión

.La fortaleza de un país no radica en concentrar poder, sino en ejercer controles transparentes

Quiero despertar conciencia en los comunicadores y en el pueblo sobre la importancia de la libertad de expresión, pilar de un Estado democrático, que puede debilitarse si se normaliza el silencio impuesto con resoluciones y falsas intenciones. La intervención de la Superintendencia de Compañías en Granasa, editora de los diarios EXPRESO y EXTRA, generó un escándalo que ha puesto al gobierno de Daniel Noboa bajo cuestionamientos de autoritarismo. Se habría buscado callar a un medio de comunicación, afectando principios democráticos y la libertad de expresión y de empresa.

El aparato estatal no debe actuar para silenciar voces incómodas. Para ello existen elementos administrativos y judiciales. Restringir el derecho de opinión deteriora la vida democrática. Los medios cumplen un papel esencial al investigar y denunciar abusos con ética y firmeza. Juristas, políticos, instituciones periodísticas y universidades han rechazado el hecho y defendido la libertad de opinión frente a este caso. Aunque la Superintendencia afirma haber actuado dentro de sus competencias, debe despejar las dudas ciudadanas para demostrar que se respeta el Estado de derecho. Si el poder utiliza el aparato estatal como mecanismo de presión sobre la justicia y la prensa, se evidencia un deterioro institucional que amenaza la democracia. La fortaleza de un país no radica en concentrar poder, sino en ejercer controles transparentes, sin perjudicar a otras instituciones. Debemos frenar a tiempo cualquier exceso que afecte la libertad de expresión y de empresa.

Robespierre Rivas Ronquillo